Paisajes sagrados

Laboratorio

Paisajes Culturales Sagrados

Museo Etnográfico de Castilla y León

Fichas


Vestigia y huellas sagradas

28 de agosto de 2018


Texto recuperado del Cuaderno de Martín Castelo.

La religiosidad popular se encuentra plagada de tradiciones antiguas basadas en determinados ciclos cristológicos, mariológicos o hagiográficos. Baste con analizar cualquier monografía sobre el tema para darnos cuenta que el decurso vital giraba en torno a los episodios de la vida de la Virgen, de Cristo o de los santos, con especial atención a los que William Christian Jr. englobó bajo la precisa expresión de santos epidémicos (San Roque, San Fabián o San Sebastián, entre otros). La particular geografía de algunos espacios de nuestro territorio se interpretó bajo estas premisas en función de tal o cual santo –encontramos por ejemplo lugares sagrados que se relacionan con santos de altura, caso de San Cristóbal o Santa Bárbara- y se hizo lo propio con ciertos accidentes del paisaje –el imponente domo granítico de la localidad salmantina de La Peña se explica por la sencilla circunstancia de que se formó cuando la Virgen se sacó una china de uno de sus zapatos-.

También son muy frecuentes a lo largo de la geografía peninsular la existencia de marcas que se relacionan con pisadas del Diablo (en la villa abulense de Cardeñosa es bien conocida la denominada Piedra de las tres pisadas del Diablo, al pie de una de las estaciones del Vía Crucis), las muy habituales de la Virgen (destaca la piedra de los ojos de la Virgen de Majadasviejas en La Alberca) o de la pata de la mula relacionada con el conocido episodio de la Huida a Egipto (huella de la patica en el camino a la ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, Salamanca), tema este muy extendido en el arte de todos los tiempos.

Todas estas huellas sagradas se englobaron dentro del género de los vestigia. Tal y como se suele definir (Cea, Religiosidad Popular. Imágenes vestideras: 23. Zamora), los vestigios son marcas y medidas de los pies que milagrosamente dejaron Jesús, María y José cuando andaban por el mundo o luego de aparecidos. Y no solo dejó huellas el Montonito de la buena gente, tal y como se denomina en la Sierra de Francia, sino también la mula en su engañosa huida a Egipto en dirección contraria a la soldadesca de Herodes. Es habitual que en muchos lugares donde la pata o patica quedaba impresa manara agua, la cual según creencia popular lo hacía con la finalidad sagrada de saciar la sed del Niño. Antonio Palomino en su conocido Museo Pictórico y Escala Óptica ofrecía algunos ejemplos de vestigios, con especial incidencia en las llamadas Vestigia Christi, de las que una de las más famosas fueron las huellas sagradas de los pies de Cristo en el Monte Olivete.

Esta tradición se manifestó tanto en la iconografía culta, como en la estampa y bordado popular. Estadales (es decir, medidas de la virgen o de santos) y vestigios fueron habituales souvenirs traídos de Tierra Santa o de otros lugares sagrados de la cristiandad (caso de Roma o de santuarios de reconocida fama), bajo la forma de estampas recortadas en forma de huella plantar con su correspondiente inscripción. Muchos de estos fueron reproducidos en xilografías y litografías, así como en cintas y escapularios, de factura monjil decoradas primorosamente con lentejuelas y cenefas bordadas. Desde el Laboratorio animo al curioso lector a encontrar estas huellas sagradas. Haberlas haylas, tan solo hay que encontrarlas.



Ubicaciones:
La Peña (Salamanca)


Cardeñosa (Ávila)


Pereña de la Ribera (Salamanca)






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