Ruta de la protección


El miedo es una sensación universal, innata al ser humano, que actúa como mecanismo de defensa. ¿Se podría decir que el transitar por la vida es un camino salpicado de miedos? Es posible que lo sea en mayor o en menor medida.

Todo aquello que escapa al raciocinio nos genera pavor, pero también curiosidad y vías de auxilio que enriquecen nuestro patrimonio cultural y el imaginario colectivo.

Las gentes de todas las épocas y las distintas geografías advirtieron peligro en todo aquello de difícil comprensión, en los animales salvajes, en lo sobrenatural, en las enfermedades y por supuesto, en la muerte. A lo que suponía una compleja interpretación se le ponía nombre para que el impacto que provocaba la incertidumbre fuera menor.

Las personas buscamos constantemente la protección. Lo hacemos en nuestra vida personal, emparejándonos y uniéndonos en grupos con la firmeza de encontrar apoyo en el gregarismo compartiendo los mismos temores, la fe, las creencias y en definitiva, idéntica o parecida forma de vida.

A partir de ese conjunto popular, se genera toda una suerte de mentalidades, de universos mágicos y de ritos compartidos y transmitidos oralmente, los cuales nos configuran como comunidad, dando lugar a una identidad y, a un ingente acervo material e inmaterial.

Es inabarcable el número de piezas pertenecientes a las colecciones del MECyL de las que se podría hablar en relación a la materia que nos ocupa. Se establece pues una selección para atraer el amparo realizando un recorrido circular de dos paradas: el cosmos piadoso y la defensa pagana.



Protegeos contra todo mal que comenzamos nuestro viaje.




Imágenes vestideras. S. XVII-XVIII. Madera, policromía, textil
Colección MECyL

Cuando lo divino pasa al plano terrenal convirtiéndose en algo cotidiano y en el reflejo de un sentir, podemos hablar de religiosidad popular. De una forma de sentimiento que va más allá de los preceptos estipulados por la Iglesia. Las relaciones establecidas entre los individuos y el santoral intercesor se manifiestan en ocasiones como anécdotas, costumbres y vivencias diarias. ¿Cómo nos relacionamos con los santos? ¿Qué le hacemos a San Cucufato cuando perdemos algo? ¿A quién nos encontramos rodeado de ramitas de perejil, entre botellas de alcohol en los bares, sujetando un cupón de lotería? ¿A qué santa llevamos huevos como ofrenda para que no llueva el día de la boda? ¿A quién le pedimos pareja?




Colcha. Principios s. XX. Algodón
Pieza donada al MECyL

La religiosidad popular juega un papel esencial en la protección de mujeres gestantes y bebés. Esta colcha blanca con bordado de San Ramón nonato fue utilizada por las mujeres de una misma familia en la provincia de Segovia. Sirvió para que todas durmieran cubiertas por ella, buscando la ayuda en el caso de encontrarse embarazadas o bien usándola como elemento auspiciador de la deseada gravidez.

San Ramón nonato, llamado así al haber sido extraído vivo del útero de su madre tras morir ésta en el parto, es el patrón de las matronas, los alumbramientos, los niños y las embarazadas. Protege a las parturientas y al bebé, al igual que Nuestra Señora de la Leche, Nuestra Señora de la Cinta o la Virgen del Buen Parto.




Silla popular. S. XX. Madera
Colección MECyL

Aunque nos resulte extraño, en algunos lugares, cuando la mujer estaba de parto, se dejaba una silla vacía en la habitación para que el santo o la santa convocados intercedieran con su providencia, tomando asiento en caso de que el alumbramiento se alargara.




Relicario-escaparate de la Virgen de Valdejimena (Salamanca). Madera, cristal, papel y metal. Colección MECyL
Medalla de Nuestra Señora de la Peña de Francia (Salamanca). S. XVIII. Plata.
Colección MECyL



Las piezas relativas a este cosmos piadoso, de marcado carácter público, de enardecido respeto, de enorme carga simbólica y de gran veneración, son, sin duda, elementos esenciales para comprender el profundo sentir de un pueblo. La devoción a lo celestial procura múltiples objetos portados a modo de amuletos con virtudes defensivas que previenen los infortunios; protegen contra cualquier daño humano, natural o sobrenatural y, a la vez, son talismanes que proporcionan aliento. Las cruces, los detentes, los dijes…, son ejemplos de vasto contenido alegórico.

Detentesbala. S. XX. Tejidos diversos y elementos metálicos
Colección MECyL


Relicario de la Virgen y San Antonio. S. XVIII. Papel, pigmentos, plata y vidrio
Colección MECyL




El Centro Documental del MECyL custodia, entre otros, dos curiosos ejemplos del uso de la cruz como defensa del hogar. Las fotos fueron tomadas por el arquitecto conquense Carlos Flores.

La Alberca (Salamanca), 1973

Anagrama de Cristo –IHS- bajo cruz de silueta de Calvario

Se trata de un motivo protector elaborado posiblemente por el maestro albañil, lo mismo que el corazón grabado en la toza, símbolo muy común en la iconografía popular serrana. En las jambas se aprecian varias cruces grabadas –latinas y con silueta de Calvario–, detentes o guardianes del umbral contra la entrada del mal.

Horcajo Medianero (Salamanca), 1967

Cruz de guijarros

Cruz de fábrica elaborada con guijarros blancos que destacan del resto del lienzo, levantado con morrillos de cuarcita y pizarra. Símbolo protector del hogar, muy común en las provincias de Salamanca, Zamora y León.

Textos de Pedro Javier Cruz, codirector del Laboratorio de Paisajes Culturales Sagrados de Castilla y León.



Antes de proseguir nuestra ruta por el ámbito pagano, os proponemos disfrutar de una singular subasta en Castrojimeno (Segovia).



Corte de Subasta de los banzos de la Virgen del Rosario y entradilla. Castrojimeno (Segovia).

ARCHIVO DE LA TRADICIÓN ORAL


Subasta realizada por Lucio Lavirgen de 90 años. Interpretan la dulzaina y el tamboril Oscar y Roberto Herrero de Lastras de Cuéllar. Grabado por Carlos Porro en Castrojimeno en octubre de 2014


En Navafría (Segovia) el día de san Sebastián se celebra una antigua soldadesca femenina, el 20 de enero, hoy fiesta trasladada al domingo más próximo. En ella toman parte ocho mujeres ataviadas al modo segoviano y tocadas con diferentes elementos que señalan su rango y autoridad dentro de la celebración:

La Quitavergüenzas, portando un sable.
La Capitana, con palillo.
La Teniente Capitana, con sable.
La del palillo, con palillo.
La Moza primera, con bandera.
La Moza segunda, con cuchillón.
Cabo de escuadra primera, con cuchillón.
Cabo de escuadra segunda, con cuchillón.

Acompañan la celebración dentro del ritual los maridos o padres de las participantes, pues algunos de los cargos están desempeñados por niñas. La celebración se significa con procesión y baile, merienda de hermandad, toque de campanas, pasacalles y con la subasta pertinente de las andas.

Texto de Carlos Porro





Cruz de laurel


Las fórmulas de protección son variadas. Si partimos de la idea de que la tradición no es estática y experimenta continua transformación, se podría indicar con ciertos matices, que algunas maneras de origen precristiano han perdurado hasta nuestros días, basando los elementos naturales como símbolos divinos, de adivinación y de prevención.
En el plano de las creencias encontramos por un lado, las propiamente cristianas como hemos visto en la primera parte de nuestro viaje. Y por otro, las de germen pagano, de las cuales unas han sido cristianizadas, siendo menor en otras el grado de contaminación.

En el Museo Etnográfico de Castilla y León creemos estar a buen recaudo pues éste alberga en sus colecciones una serie de piezas profilácticas que en principio nos libran de todo mal. ¿Sabéis a qué nos referimos? a los amuletos.

Los amuletos son objetos de naturaleza orgánica y raíz pagana, a los que se les ha dotado intelectual y espiritualmente, de extraordinarios poderes, curativos, mágicos y de patrocinio.
La literatura clásica española es una fuente inagotable de sustancias taumatúrgicas. Sin embargo, los amuletos son elementos universales, de todas las sociedades, épocas y territorios, entendiéndolos como materiales que protegen de las calamidades. La atracción de la fortuna queda reservada a los talismanes.

¿Cuál es el principal daño contra el que usamos los amuletos? El temido mal de ojo. A través de la mirada se puede provocar frustración amorosa, infertilidad, enfermedad y muerte. Las mayores motivaciones son por tanto, la envidia y el odio. Pero el ser humano no es la única víctima de este tipo de maleficio. Plantas, árboles, animales, alimentos e incluso objetos, sufren las consecuencias del aojamiento.
Para curarlo, se recomienda llevar consigo fragmentos de un espejo roto, laurel, albahaca, ámbar o coral.




En Marsaxlokk, un pueblo de pescadores de la isla de Malta, las embarcaciones de faena llamadas luzzu, presentan vivos colores y, un elemento común. Todas ellas tienen pintado el ojo de Horus pues se le atribuye capacidad de ahuyentar la mala suerte y de proteger en el mar.

Ojo de Horus


Ojo de Horus con colgantes. S. XX. Pieza depositada en el MECyL
Higa con ojo de Horus. S. XX. Pieza depositada en al MECyL





Os proponemos que conozcáis y uséis los amuletos del Etnográfico para continuar nuestro viaje de forma segura.



AMULETOS DE ÁMBITO VEGETAL:


Castaña de Indias. S. XVII. Castaña y plata. Colección MECyL



El castaño de Indias es un árbol de enormes propiedades curativas. Produce un tipo de castaña más plana que es la utilizada como objeto defensor y sanador. Se usa contra el aojo, preserva de quistes y tumores, cura los dolores de garganta, y ahuyenta a las personas indeseables.
En la provincia de Zamora es habitual portarla dentro de una cajita o bien colgarla al cuello mediante engarce de plata y un cordón.







Las higas de azabache son amuletos genuinamente hispánicos, procediendo en su mayoría de talleres compostelanos y asturianos.



Higas. Siglos XVII-XVIII. Azabache y plata. Colección MECyL



Higa. S. XVII. Coral y plata
Colección MECyL



En Italia fue muy habitual la denominada “mano cornuta”, elaborada en coral. En España se hicieron muchas higas de coral, algunas de ellas de corte esquemático y simbolismo fálico como el presente ejemplar.





Higa cristianizada con crucifijo. 1958. Hueso
Colección MECyL



La mano abierta es una representación más característica de los países orientales donde se vincula a este gesto con el poder de Dios y con un talismán muy conocido: la mano de Fátima.



Mano de Fátima



La higa es un amuleto que cabe ser destacada por su singularidad, e importancia histórica. Cuenta Carmen Baroja que para los pueblos clásicos, la higuera fue un árbol divino al que atribuían sexo, siendo machos las higueras silvestres y hembras las cultivadas.

Se otorga carácter sacro a este árbol a través de la relación que se establece entre la forma de sus hojas y la de una mano abierta, teniendo en cuenta que para las sociedades antiguas, las distintas posturas de las manos tenían connotaciones mágicas.


Higa. S. XVII. Hueso
Colección MECyL

Herencia directa de esta idea, extendida hasta nuestros días, es el tradicional uso de la higa en tierras del occidente castellano y leonés.
Es la higa un amuleto que representa un puño cerrado con el dedo pulgar entre el índice y el corazón. Este esquematismo gestual poseía varios significados, tales como librar contra el aojo, señalar a las personas indeseables, salvaguardar bienes y facilitar el encuentro de pareja. Es muy común hacer uso de la higa para potenciar la fertilidad humana. Esta significación sexual se atribuye también al elemento arbóreo pues las colectividades agrícolas concebían igualmente a los árboles como espíritus de la fecundidad.




Luis Grau, director del Museo de León, aporta más información sobre los significados de la mano a lo largo de la historia. Nos presenta para ello una pieza realmente singular.



Lápida romana dedicada a Zeus-Serapis-Iao. Siglo III-IV d.C.
Relieve y epígrafe sobre piedra caliza
42 x 29 x 10 cm.
Hallada en Quintanilla de Somoza (León)
Ingresó hacia 1887 en el Museo de León, con el nº de inventario: 3148

Esta enigmática y en apariencia modesta placa en piedra corriente de la Somoza (León) se decora con un bajorrelieve en forma de templete, o edículo, dístilo, de columnas torneadas, coronado por un frontón agudo flanqueado a su vez por dos discos lisos. En su interior el contorno de una mano derecha abierta. La inscripción se desarrolla incisa, con cierto desmaño, entre el tímpano y la palma de la mano, en caracteres griegos: Eis Zeus/ (Eis)Serapis/ Iao, una invocación a un “Uno Zeus, Uno Serapis, Iao” de intención henoteísta.

Tanto la lengua elegida como la mención a divinidades orientales, sea el Zeus griego (Júpiter latino), el Serapis egipcio o el Iao (Iahvé), nombre hebreo de dios, invocado en los amuletos siriacos o judíos, nos sitúan ante un documento de excepción sobre la religiosidad tardorromana tendente a la asociación cultual de divinidades de los diferentes panteones del Imperio en una síntesis de sensibilidad monoteísta que favorecerá el triunfo del cristianismo.

Pieza más imprecativa que votiva, su carácter apotropaico viene subrayado por la iconografía de la mano, vinculada en muy diferentes cultos (entre ellos los semíticos con mayor claridad) con el poder creador y protector de la divinidad. Se la ha relacionado con cultos oraculares a Apolo en el Asia Menor a. Fue emplazada muy factiblemente en un umbral, donde, como la “mano de Fátima” entre otros, protegería y saludaría a un tiempo al que accediera. Su cronología sólo puede aventurarse a partir de paralelos, aunque no cabe descartar un momento anterior a la luz de los "orientalismos" de la cercana villa romana de “El Soldán”, en Santa Colomba de Somoza, cercana al hallazgo. En la provincia leonesa existen otras cuatro inscripciones de esta advocación oriental (Serapis, vinculado a Isis en uno de los casos).

Su singular iconografía, de significación universal, la ha convertido, además, en uno de los emblemas tradicionales del Museo de León.

Luis Grau Lobo

Bibliografía
García y Bellido, A.: "El culto a Serapis en la Península Iberíca", en el Boletín de la Real Academia de la Historia, nº 139, 1956, pp. 293 y ss.
Diego Santos, F.: Inscripciones romanas de la provincia de León, León, 1986, pp. 66-67, láms. XLV y XLVI.
C.I.L. II, nº 5665.
Hoz García y Bellido, Mª Paz de: "Henoteísmo y magia en una inscripción de Hispania", Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik, 118, 1997,pp. 227-231.
Perea, S. y Montero, S.: “La misteriosa inscripción hispana a Zeus, Serapis y Iao...", Miscellanea epigrafica in onore di Lidio Gasperini, Tivoli (Roma), 2000, pp. 711-736.



AMULETOS DE ORIGEN ANIMAL:


Astas de ciervo con engarce de plata. S. XVIII. Colección MECyL



Pata de tejón o tasugo con engaste de plata. S. XVII. Colección MECyL

El poder de este amuleto radica en sus cinco garras capaces de detener cualquier maleficio o hechizo.




Los collares de coral, conservados y muy extendidos por todo el occidente de Castilla y León, actúan directamente sobre la menstruación a través del paralelismo cromático de los mismos con la regla, favoreciéndola en su regularidad y abundancia.
En España, el uso y la producción del coral estuvieron tan extendidos que Fernando IV dictó leyes reguladoras recogidas en “El Código Coralino”.
El coral es especialmente poderoso para evitar el alunamiento, la epilepsia, las úlceras de estómago, las caries, los vómitos, los rayos y las tempestades.







Collares de tres, cuatro y cinco vueltas. S. XVII-XVIII. Coral, vidrio, plata y textil. Provincia de Zamora. Colección MECyL




Otros elementos protectores de origen animal –más efectivos una vez el ser vivo se ha desprendido de ellos de forma natural– son los huesos, las conchas y los dientes, entre otros. Tendrán más poder si hacéis incisiones sobre ellos o dibujáis lunas, corazones e incluso sirenas…

Esta ha sido la última parada de nuestra Ruta de la Protección, circular como os decíamos al principio porque en realidad lo místico y lo pagano van muchas veces de la mano, cruzándose entre sí y caminando en paralelo.



Os esperamos en la siguiente ruta por el Etnográfico. Salud para todas y todos.



MECyL

Rutas por el Etnográfico

Museo Etnográfico
de Castilla y León

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