Gabinete de curiosidades impresas

¿Por qué los niños ya no llevan rodilleras
en los pantalones?




Los ases ciclistas

Pegatinas para tus chapas.
9,5 cm. X 15 cm.

Los ases ciclistas

Pegatinas para tus chapas.
9,5 cm. X 15 cm.


¿Por qué los niños ya no llevan rodilleras
en los pantalones?

Por Emilio Ruiz Trueba
Bibliotecario Museo Etnográfico de Castilla y León

El juego era bien sencillo, no hacía falta mucho cachivache.
Una tiza, unas chapas y suelo, mucho suelo. Incluso en ocasiones, ni la tiza era necesaria, se buscaba un terreno de tierra o arena y se montaba el circuito en un momento, incluso en estas superficies se podían construir peraltes, subidas y saltos. Mejor que mejor…

Pero antes de ir a jugar a las chapas con la cuadrilla había que preparar las chapas y eso era todo un ritual. Primero seleccionar la chapa adecuada, que estuviera bien lisita era imprescindible, incluso había quien juraba y perjuraba que las de Cinzano eran las mejores. Luego había que meterlas algo de peso y para eso lo idóneo era una pequeña capa de plastilina y sobre ella un duro, de los de Franco o del Rey Juan Carlos, a gusto de cada cual. Finalmente, otra leve capa de plastilina y sobre ella tu ciclista favorito.
Aquí, dos opciones: o recortabas de algún periódico deportivo al elegido o comprabas, por 25 pesetas, pegatinas ya redondeadas con los héroes del pedal que triunfaban en aquellos años.

Con todo esto listo solo faltaba una cosa, echar rodilla a tierra y tener en buena forma la uña del dedo corazón y apuntalar el tiro con el pulgar.
Las reglas eran muy básicas; quien primero llegaba a la meta ganaba y las salidas de los límites estaban penalizadas volviendo al punto de partida y por tanto, perdiendo ese turno. Valía chocar y echar fuera del circuito a otra chapa rival, por cierto.

Este juego sólo tenía un problema: sin ningún género de duda te cargabas el pantalón. Así pues, si querías disfrutar de las chapas habías de asumir de antemano una bronca de tu madre y lo que era peor, la rodillera en el pantalón, muchas de ellas, tremendamente feas.

Hoy todo ha cambiado, jugar con la play no rompe los pantalones…

Para saber un poco más:

BLANCO GARCÍA, Tomás. Para jugar como jugábamos. Colección de juegos y entretenimientos de la tradición popular. Salamanca: Centro de Cultura Tradicional, 1993.

SARAVIA LAVÍN, Diego; SIMAL MORAGA, Miguel. Juegos tradicionales de Cantabria. Santander: Fundación Botín, 2004.

VILLÁN, Javier. Tole, catole, cuneta. Madrid: Akal, 199

Juegos tradicionales aragoneses [Página web]. Huesca: A.D. Juegos Tradicionales Alto Aragón. Revisado: 30 de octubre de 2019. Disponible en: [https://www.juegostradicionalesaragoneses.com/]