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La Marcha real al alzar. Pedrajas de San Esteban (Valladolid)

Para el toque de la misa pastorela de Navidad. Grabado en Pedrajas de San Esteban en las navidades de 1984-85 por el coro parroquial dirigido por Luis Salamanca



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LOS AGRADECIMIENTOS. PROCESIONES Y DEMOSTRACION PÚBLICA DE LAS CREENCIAS

Otras letras amoldadas al himno nacional actual (de Eduardo Marquina, José María Pemán o Luis Alberto de Cuenca) también recientes, vinculadas en algunos casos a determinados momentos de confrontación bélica en absoluto han calado entre nuestros paisanos, que siguen recordando lo que siempre se llamó La Marcha real o sencillamente “La Virgen María”. Estas nuevas letras son una imposición a una música que no es otra que la del actual Himno nacional, originado en la Marcha Granadera derivada de la compuesta por Manuel de Espinosa en 1761 y conservada en “Libro de la ordenanza de los Toques de Pífanos y Tambores que se tocan nuevamente en la Ynfantª, Española...” en la Biblioteca Nacional. La marcha, relata el estudioso Ricardo Fernández de Latorre en su Hª de la Música militar española que empezó a ponerse de moda en el siglo XIX acompañando la salida o llegada a palacio de los reyes y posiblemente se interpretara como himno real ya en sus primeros años, tras la guerra de la Independencia. Con el destronamiento de Isabel II, la melodía desapareció. Prim, al frente del gobierno no quiso reinstaurar la Marcha de Riego encargando una nueva marcha nacional, que compuso Squadrani. La obra no gustó demasiado y se convocó un concurso público en 1870 con mucho éxito de participación -más de 400 partituras se conservan- y poco resultado final. El presidente del Tribunal, el maestro Eslava, aconsejó retomar la Marcha Granadera como música oficial de honores como así se hizo.

Desde esos años se interpreta en los actos más importantes del protocolo tanto litúrgico como civil, vinculada a los momentos que el pueblo entendía como de mayor esplendor, y dedicado a los monarcas de cielo y tierra. Hasta 1937 la Jefatura de Estado no declara Himno Nacional a esta antigua marcha real y tremendamente popular, sustituyendo al Himno de Riego, que fue himno para toda España durante la II República y en otras ocasiones. Este himno republicano, estaba dedicado al general Riesgo y del mismo modo formó parte también de muchas danzas tradicionales y paloteos de media Península. Una de las teorías defendida por el músico militar Fernández de Latorre indica que el himno de Riego se escribió en Algeciras hacia 1820 donde se inició uno de los movimientos bélicos más importantes de reacción al absolutismo y fue cantado durante todo el siglo XIX por los progresistas en todos sus intentos liberales, instaurándolo como himno nacional en varias ocasiones. La primera vez por decreto nacional entre 1822 y 1823 hasta la caída del régimen constitucional y la reinstauración fernandina y la segunda con la II República española entre 1931-1936. La composición ha sido atribuida al valenciano José Melchor Gomis, nacido en 1791, aunque algunos autores la han atribuido a diferentes músicos de banda del ejército, como Antonio Hech, Manuel Varo o J. M. De Reart y Copons. Otros defienden la supuesta procedencia pirenaica, inspirada en una canción tradicional de danza del Valle de Benasque, aunque la melodía se ha utilizado como danza en toda España, como vemos y a buen seguro desde mediados del XIX. Cuentan además sobre esta melodía que en cierta ocasión oyéndola interpretar un coronel de las guardias valonas de Fernando VII lo reconoció como suyo, como una contradanza con la que amenizaba al rey en su estancia en Valencey (Francia), donde se encontraba retenido y donde ocupaba su tiempo recibiendo lecciones de danza y música.

Otra corriente documental que estudia los orígenes del Himno Nacional algo menos historiada, es la de Manuel López Calvo, quien anota que en 1884 el conde de Aranda, Pedro Abarca de Bolea, fue el autor de este himno estando en Prusia. Lo dedicó a Carlos III y fue declarada el 3 de septiembre de 1770 marcha de honor española por real decreto. En otras versiones es el general J. Martín Álvarez de Sotomayor el que figura como compositor de la obra, en las mismas circunstancias.

La melodía del recientemente denominado Himno Nacional tras la Guerra Civil se encontraba muy extendida entre las danzas de procesión y paloteo de toda la Península desde el siglo XIX interpretada sin prejuicios y tañida por nuestros dulzaineros. Solamente visiones denostadas y desconocedoras de una realidad cultural y de una vieja tradición siguen aplicando caracteres políticos y dictatoriales a una melodía que ha formado parte de la tradición popular en la calle y en la iglesia desde hace más de doscientos años (del mismo modo que algunos solo lo creen un recuerdo de 1939), siendo mucho más antigua que otros himnos religiosos que se interpretan queriendo dar solemnidad y antigüedad a una ceremonia al hilo de las objeciones que mucha gente pone a que se interprete esta melodía en su pueblo el día de la fiesta. De todas formas no deja de ser un himno popular, aceptado como nacional y por tanto democrático al que curiosamente se ponen tantas objeciones, desde el propio Estado hasta la curia eclesiástica, a fuerza de desconocer su propio patrimonio impidiendo en muchas ocasiones su interpretación que durante años acompañó los elementos más importantes de la liturgia del Rey de Reyes. A la contra se encuentra uno con que los músicos de calle, dulzaineros o bandas de cornetas hacen alarde de composiciones poco o nada católicas, a la moda andaluza o bailes que interpretan a la salida de la Virgen o de los santos como repertorios foráneos mientras que otros elementos patrimoniales de más de quinientos años (las comparsas de danzantes o los gigantes y cabezudos) se ponen en entredicho.

La riqueza de esta composición es tal que se interpreta en la tradición con todo tipo de instrumentos populares. Iniciamos un recorrido con una versión acompañada de cuerdas de la localidad vallisoletana de Pedrajas, para la celebración de la misa navideña y que con conocimiento y valor de la misma el ayuntamiento ha declarado, a esta misa pastorela, Bien de Interés Municipal.





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