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Creencias y mentalidades

La mujer y el hombre • Ante las enfermedades • Ante las fuerzas de la naturaleza • Ante la muerte • Agradecimientos y demostraciones


Peticiones de Cuaresma. Castrojimeno (Segovia)

Cantadas por Margarita Lavirgen y las hermanas Olvido, Mercedes y Piedad Lobo. Grabado por Carlos Porro en Castrojimeno en mayo de 2015



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Caballero principal, aquí un caballero llega
a pedir una limosna en nombre de las doncellas.
Si este caballero es Cristo, mírale bien de verdad
si Cristo pide limosna ¿quien se la podrá negar?.
Ya ha cogido Dios la pluma, pluma, papel y tintero
para empezar a escribir el nombre del caballero.
Ya nos han dado limosna las gracias a Dios se den,
bendito y glorificado pa siempre jamás amén.

MORTIFICACIONES Y PENITENCIAS

Por estos ofrecimientos personales u ofertas en especie se pide para uno, para lograr el bienestar mental o físico, una gracia en la tierra o el colmado del cielo pero también se pide para Dios mismo y sus santos, para las ánimas, para el culto o para las misiones. El mismo dinero recogido o el obtenido tras la venta de los productos reunidos en las pesquisas (huevos, legumbres, centeno o trigo, etc) se entregaba al cura o se gastaba en misas. Otras veces las propias mayordomas de la Virgen eran las encargadas de hacer estas cuestaciones para comprar las velas con las que alumbrar al Monumento en la Semana santa o el altar de la virgen y se realizaban en diferentes momentos a lo largo del año, desde el día de la fiesta, durante la novena así como en los domingos y fiestas que componían el tiempo de Cuaresma. Esto sucedía en buena parte de Burgos, Segovia, Soria y Avila. En Castrojimeno (Segovia), todos los domingos de este tiempo tenían obligación las mayordomas del Santo Cristo de ir a pedir limosna para alumbrar el altar y el monumento. Cuatro muchachas desde el primer domingo (y según fuera el llamado domingo Peces, Lázaro, Domingo de Ramos, o días festivos como san José) entonaban por las puertas las peticiones de una limosna que recogían bien fuera en moneda o en especie, huevos mayoritariamente. Para ello disponían de una cesta que llevaban dos de ellas, mientras las otras dos sujetaban el Santo Cristo, una cruz de madera adornada de lazos y cintas, de diferentes colores según los días, que presentaban a los vecinos o forasteros apelando a su generosidad.





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