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Creencias y mentalidades

La mujer y el hombre • Ante las enfermedades • Ante las fuerzas de la naturaleza • Ante la muerte • Agradecimientos y demostraciones


Campana para el tente-nube. Bercianos del Páramo (León)

Grabación de Concha Casado y Eusebio Goicoechea en agosto de 1976 a la señora Mercedes Sarmiento, encargada de tocar a nublado, cargo adquirido por subasta



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Ocho años, que tocamos nosotros… Sí de siempre, ya de los de siempre de atrás…cuanto se pone la nube que empieza a tronar, ya está. Se llega aquí a tocar. Como está hoy no porque no hay nube. Tiene que tronar, cuando truena entonces ya se viene donde se esté y a tocarlo. Tente nube tente tú, que Dios puede más que tú, claro más que nadie… Sí, por subasta, el día de San Silvestre el presidente pues se hace la cosa en la casa del pueblo y luego allí el que menos, el que más barato la haga es el que la coge, la ponga…

EL HOMBRE ANTE LAS FUERZAS DE LA NATURALEZA

Remedio eficaz también, y tremendamente popular era el tañido de las campanas como previsión ante la llegada de los terribles pedriscos, que darían con el grano al suelo y machacarían frutos y flores. En la tradición se conserva el toque de “tente nube” o antitormenta, un machacón repiqueteo que disipaba los nubarrones y los mandaba fuera del término municipal que allá se las arreglaran los vecinos de los otros pueblos. El encargado del toque era el sacristán, un cofrade mandado por la hermandad o en último extremo la persona que estuviera más cercana del campanario. El toque reproducía rítmicamente lo que la voz popular había recreado como una cancioncilla que por lo bajo murmuraba el campanero:

-¡Tente nube, tente tú, que Dios puede más que tú. Tente detente, que matas a la gente, tente detente que matas al ganao, tente detente, marcha pa otro lao…!

En otras ocasiones era una campana determinada o esquila de la espadaña la que estaba consagrada a tal efecto y que se volteaba de manera insidiosa siendo su tintineo reconocido desde varios kilómetros entorno al lugar. En la localidad de Santa Eufemia del Arroyo (Valladolid) los vecinos mantienen la costumbre de tocar las campanas en la noche de la víspera del día de santa Bárbara, precisamente con el toque de “tente nube” en la creencia de que es en esa noche cuando se forman los nublados. Solían los vecinos abrir puertas y ventanas para que entrara el sonido por toda la casa y en las cuadras para que lo oyeran los animales, en especial las mulas, pues las que escucharan tan singular repiqueteo no morirían en ese año.





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