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Creencias y mentalidades

La mujer y el hombre • Ante las enfermedades • Ante las fuerzas de la naturaleza • Ante la muerte • Agradecimientos y demostraciones


Las brujas de Burbia (León)

Relato de la señora Clotilde Abella de 64 años de edad, curandera del pueblo ancarés de Burbia. Fue grabada por Concha Casado y Joaquín Díaz en la primavera de 1987



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-Oiga y el ramo de teixo que bendecían en la iglesia el domingo de ramos ¿qué hacían con él?
-Pues lo llevaban pa casa, mire el teixo, ¿ya lo vio ahí?. Hacían, lo llevaban pa casa como una cosa bendita, pa tener en casa, pa poner en el corredor, que apartaba los truenos y esas cosas. Les voy a contar uno de las brujas. Aquí una vez había una señora que vivía ahí en Algueiras y fue un señor a traer pan p´aquí, entonces él, eso cuentan que fue cierto, yo no lo he visto. Foi o tío Santiago, a señora Micaela que vivía en Algueiras, dicían que era bruxa, foi o tío Santiaguín carrexar no pan. Entonces ela mandóulle traer un poli de graos p´a moer eiquí, porque ailí non había molinos, tiñan fornos pero non había molinos, y el díxolle:
Mira, Micaela: eu lévocho, pero teño que poñelo no fondo do carro, teño que poñelo pan encima, porque teño que ir cargando os mollos (mais pan).
Entonces a muller aquela non quixo, dixo:
-No, non, así arrebéntame o forno. ¡Marchar a cargar no carro!, ¡marchar!
Cuando chegaron ailí arriba, os bois empezáronlle a saltar cara or beirois. Y veña a saltar y e non os podía sujetar de ninguna manera, claro.
Dixo: -¡Pois foi Micaela que me embruxou!
Entonces él gastaba calzois. Quitou o calzoi e pasóullelo aos bois, pero pon él o calzoi e cara os beirois e cara a todos os sitios… entonces collíu y e tuvo que deixar os pantalois ailí…, ¡non tiñan lumbre! Hasta que baixaron p´a onde había un homen que teñía cerillas e tuvo que volver la señora (porque ahora andan en cueros, pero entonces no andaba a xente en cueros) tuvo que volver a señora y e, y e chamuscarlle os pantalois y así traerlos. E púsollos, que se non… non podía chegar a casa.

Un día t´aban unos…tiñan un xato ahí. Y e bramaba siempre jamás por culpa das bruxas que lo embruxaran. Tuveron que poñerlle una cuerda ao pescozo y alí pasóulle e parou de bramar. Tería fame.
Otra vez, otra señora, baixamos a esa fonte que había ahí… esa que hay ahí nese pino… e tiñamos un rebaño de cabras.
 señora chamábanlle Carlota; entonces a Carlota non quixo pagar p´a fonte, que tuveramos que pagar d´aquela cinco duros porque entonces cinco duros eran más de cinco mil pesetas, entonces tiráronlle as cabras fora do rebaño. Tiráronlle as cabras fora do rebaño e dixo:
-Pois, tirar, tirarmas fora do rebaño, pero ¡ningua no vos a de quedar!-
Embruxóas de tal manera que morríron toditas de raña, de sarna.
¿Pero eso es verdad o es un cuento?.
-Eso es un caso no es un cuento. Aquí en este barrio mismo, vivía en esa casa caída ahí adelante. Eso es un caso... Yo era una chavala cuando sucedió pero lo sé positivamente que es verdad.
-Cuando una persona era bruja ¿como le…?
-¿Cómo le facían?. Pues le ponían cruces de sabugueiro, o les echaban agua bendita y otro día, otro señor le embrujó también a las vacas, no podía dar con ellas y tenía la ropa ahí tendida por el prao como ahora lo tenemos nosotros, que había una fuente que tenía ahí. Le cogió una vara de eso de sabugueiro le dio buenos golpes a la ropa, mira la ropa ¡qué culpa tenía! y así. Esas bruxas, que había bruxas.

EL HOMBRE ANTE LAS ENFERMEDADES. PROTECCIÓN Y PREVENCION DE LOS SUYOS, DE SU GANADO Y SUS TIERRAS

A las brujas se las impedía el paso con muchas triquiñuelas, ensalmos y protecciones de talismanes o nóminas, que también se colocaban en los establos. Por muchas circunstancias se sabía si una persona era bruja o no, y tenido como algo ordinario y frecuente, se requería una constante atención a cualquier persona estrambótica. El periodista Eduardo de Ontañón en un artículo de la revista Estampa de 1931 recoge el texto en latín de una de estas protecciones editadas en papel, las llamadas cartillas o las nóminas que con ensalmos y oraciones durante siglos se vendieron en el monasterio de las religiosas bernardas de Villamayor de los Montes (Burgos) y que imprimían por cientos en la imprenta de G. Angulo de Miranda de Ebro.

Sal fuera Satanás, no me seducen tus mentiras. Son veneno tu comida y tu bebida. La luz santa sea mi luz y que el dragón no me guíe. Cristo vence, Cristo reina, Cristo te proteja contra todo mal, malditos y condenados demonios: en el nombre de estos santos nombres de Dios, Mesías, Enmanuel, Sother, Sabaoth, Agios, Yschiros, Athanatos, Jehová, Adonai y Tetragrannaton os arrojamos y separamos de esta criatura (y se deja un espacio para poner el nombre del endemoniado y enfermo, o del ganado en cuestión incluso) y de esta casa y de todo lugar donde estuviesen estos nombres y los signos de Dios y os mandamos y obligamos a que no tengáis poder ninguno ni para causar peste ni maleficio que pueda dañarle ni en el alma ni en el cuerpo. Idos, idos, malditos al estanque del fuego a donde Dios os lanzó. Os lo manda Dios Padre, os lo manda Dios Hijo, os lo manda Dios Espíritu Santo, os lo manda la santísima Trinidad, el único Dios. Amén.

Sigue el texto añadiendo a tal beneficio contra el Maligno otras virtudes del papel seguramente más necesarias y habituales:

Potestas Dei Patri, sapientia Dei Filii, et virtus Spiritus Sancti, liberet et sanet te, criatura Dei ab infirmitate lubricorum…
(La potestad de Dios Padre, la sabiduría de Dios Hijo y la virtud del Espíritu Santo te libre y te sane, criatura de Dios, de la enfermedad de las lombrices…)

En el mismo lote, y en latín como todo lo demás, recoge la nómina otro efecto sanador a mayores, pudiendo utilizarse entre los familiares y el ganado, que para el caso venía todo a ser uno, por la necesidad que tenemos de ellos:

In nomine Jesucristi Nazareni coniuro vos ascarides ut, conversoe iniquam…
(os conjuro, solitarias, para que salgáis de este cuerpo…).





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