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Creencias y mentalidades

La mujer y el hombre • Ante las enfermedades • Ante las fuerzas de la naturaleza • Ante la muerte • Agradecimientos y demostraciones


Oración para el día de la Anunciación. Abastas (Palencia)

Recitada por Irene Fernández de 60 años de edad y natural de Abastas. Grabado por Carlos Porro el 18 de junio de 2002



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Alma mía, ánima mía
recuerda en ti
mira que Jesucristo murió por ti.
Tú vivirás,
tú morirás,
tú a la eternidad pasarás
al demonio encontrarás
y le dirás:
-¡Hale!, ¡hale Satanás!
que conmigo no has de hablar.
Yo soy aquel que cien cruces hice
y cien avemarías dije
el día que Dios encarnó
en las purísimas entrañas de la Virgen María.

Se rezaba el avemaría y se hacía la señal de la cruz.

EL HOMBRE ANTE LAS ENFERMEDADES. PROTECCIÓN Y PREVENCION DE LOS SUYOS, DE SU GANADO Y SUS TIERRAS

Otra de estas oraciones para alejar al demonio se recitaba el veinticinco de marzo, día de la Anunciación de la Virgen María siendo costumbre reunirse los familiares cercanos en una casa para rezar juntos las llamadas “cien avemarías a la Virgen”. Cada diez avemarías se decía esta oración sirviendo de protección ante las tentaciones.

A pesar de contar el Maligno con toda suerte de calificativos y denominaciones -Lucifer, Satanás, Leviatán, el Diablo, Belcebú, Samael o Belial- no es raro evitar citarlo por su nombre de pila para no atraer sobre sí el daño. Se habla así de Pedro Botero, el de las calderas, el Príncipe de los infiernos, el ángel caído, el “deboro” (errando las letras a propósito), el Contrario o el Enemigo, la Bestia o el Príncipe de las tinieblas siendo escasas sus representaciones fuera de los templos, entre ellas la Fuente del ángel caído de Madrid o la que recientemente se ha colocado cerca del acueducto en Segovia.





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