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Creencias y mentalidades

La mujer y el hombre • Ante las enfermedades • Ante las fuerzas de la naturaleza • Ante la muerte • Agradecimientos y demostraciones


Dos oraciones para acostarse. Vallarta de Bureba (Burgos)

Recitadas por Mari Luz Martínez Ramírez y grabadas por su hija Domitila González Martínez hacia 1990



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Al margen del servicio de la casa, la cosecha o los animales las oraciones más frecuentes -nocturnas- buscan la salvación del alma, propia o ajena, sacando un ánima de pena, cada vez que se ejercitara el verso:

Jesucristo baja a misa con grande solemnidad,
baja la Hostia, baja el cáliz y ha bajado a consagrar.
Doce apóstoles van con él
todos comiendo de un pan.
-Esta tarde, hijos míos, os voy a confesar
a otro día de mañana os daré de comulgar,
os daré mi cuerpo y sangre para mañana almorzar.
El que esta oración dijera tres veces al acostar
se perdonan los pecados
como florecillas tiene el campo y arena tiene la mar.

Una noche, triste, oscura, temerosa de pasar
andaba la Madalena y a Jesucristo andaba a buscar,
andaba de huerto en huerto y de rosal en rosal,
andaba de templo en templo y de altar en altar.
-¿Has visto a Jesús amado?.
No le he visto, sí le he visto
por esta calle ha pasado;
con una cruz en los hombros y la cadena arrastrando;
San Juan y la Madalena iban trabados de la mano
-¡Vamos!, ¡vamos Madalena!, ¡vamos!, ¡vamos! al calvario,
que por pronto que lleguemos, ya le habrán crucificado;
ya le ponen las espinas, ya le ponen los tres clavos
ya le meten la lanzada por su divino costado.
La sangre que de él caía, caía a cáliz sagrado,
el hombre que lo bebiera será bienaventurado;
en este mundo será rey, en el otro coronado.
Y aquesta oración dijera todos los viernes del año
sacará un alma de pena y la suya de pecado.

EL HOMBRE ANTE LAS ENFERMEDADES. PROTECCIÓN Y PREVENCION DE LOS SUYOS, DE SU GANADO Y SUS TIERRAS

La salud del cuerpo va unida a la del alma. El objeto y la palabra tienen la virtud sanadora, pero también la protectora contra cualquier atentado a nuestra vida. Oraciones, conjuros y “detentes” sirven de coraza para repeler el mal y alejar las dañinas intenciones, “el mal de ojo”, el alunamiento y los encantamientos. Esta situación hace que tenga el hombre necesidad continua de ponerse en contacto con esas fuerzas primigenias a través de chamanes, brujos o intermediarios de toda índole nombrados de forma diferente según cada religión. Los mecanismos son muchos. Matracas, tambores y cencerros alejan con su ruido a los espíritus o les atraen según sea el ritual. El repique continuado de campanas o panderos, la rítmica envolvente de un ostinato musical hacen entrar en trance a las personas y ponerlas en contacto con su dios pues el ritual no deja de ser la forma de diálogo con los seres superiores, la danza es una forma de orar y hablar con Dios. Otra forma de entrar en contacto con él, más sencilla y casera, es la propia oración. Es un breve poema religioso, aunque en ocasiones aún las abuelas nos sorprenden con largas retahílas memorizadas desde su infancia, a los pies de la cama y bajo la mano y el verbo guiador a la vez de sus abuelas y que se retenían a base de repetirse de manera continuada antes de acostarse. La oración prepara al cuerpo para dormir y previene al hombre en su religión en el caso de que fallezca esa misma noche, sirviendo de disculpa de sus pecados al haberse encomendado a Dios, a la Virgen y a los santos. Hay oraciones para todo tipo de circunstancias y no nos resistimos ante tal cúmulo de ellas para cada caso, a incluir el listado y tabla de materias realizado por José Manuel Fraile Gil en una de sus muchas publicaciones, Conjuros y plegarias de tradición oral (2002).

1. Primera parte: el hombre bajo el firmamento
A. La invocación al sol
B. La despedida del sol
C. La invocación a la luna
D. Las manchas de la luna
E. El arco iris
F. La invocación a la lluvia
G. Para esclarecer la tiniebla
H. Contra las tormentas:
-A santa Bárbara
-A san Gregorio
-A san Bartolomé
-A santa Clara
-A otros santos

2. Segunda parte: la noche, el día y los quehaceres
A. La bendición de la cama 
B. Oraciones para acostarse:
-Las cuatro esquinas
-La misa de Jesucristo
-A los santos apóstoles
-Los ángeles dan carreras
-Reflexiones sobre la muerte
-Los rincones de la casa
-Testamento del cristiano
-Para el ángel de la guarda
-Varias
C. Para evitar pesadillas
D. La salutación del alba
E. Al poner el pie en el suelo
F. Al remudarse de ropa
G. Al salir de casa
H. La bendición de la masa
I. La bendición de la hornada
J. La bendición de la gallina clueca
K. La bendición de la mesa
L. Las gracias por la comida
M. En los juegos infantiles
N. Al cerrar la puerta
Ñ. Al enterrar el rescoldo

3. Tercera parte: la Iglesia y los sacramentos
A. Cuando se oyen las campanas
B. De casa para la iglesia
C. Al pasar por una iglesia
D. En el umbral de la iglesia
E. Al tomar agua bendita
F. Al hincarse de rodillas
G. Al salir el sacerdote
H. Al pie del confesionario
I. Al tiempo de consagrar
J. Al tiempo de comulgar
K. Después de haber comulgado
L. Al abandonar la iglesia
M. Visita del Monumento
N. Al paso del Viático
Ñ. Para ayudar a bien morir
O. Al entrar en el camposanto
P. Exhortación al ayuno
Q. Alrededor del rosario

4. Cuarta parte: bendiciones, favores y oraciones.
A. Bendiciones
-Al tiempo de beber agua
-La bendición de la casa
-La bendición del ganado
-La bendición de los sembrados
-Conjuros con vegetales: Las espigas y las acederas.

B. Favores.
-Para encontrar los perdidos (a san Antonio, san Cucufato o san Benito)
-Para pedir por los ausentes
-En los peligros del mar
-Para ahuyentar a brujas y demonios
-Para encontrar novio
-Para ligar voluntades
-Para aprobar un examen
-Postularios: para pedir limosna. Navidad y Cuaresma
-Prácticas adivinatorias

C. Oraciones:
-Padrenuestros mayores y menores
-De Pasión: varias
-Para pedir a los santos: a santa Ana, a santa Catalina, a san Cayetano, a san Francisco, a san José, a san Martín, a san Ildefonso, a san Rafael, a santo Tomás de Villanueva.
-Romances Piadosos: El monumento de Cristo, El incrédulo, Jesucristo ronda el alma, etc.
-Romances de Pasión: La misa de Jesucristo, La Virgen camino del Calvario, El castillo de la Virgen, La soledad de la Virgen, La Virgen vestida de colorado, El discípulo amado, La Gloria ganada, etc.

5. Quinta parte: Para curar al hombre y a los animales
Para curar al hombre:
-Conjuro para curar
-Para que crezca el cabello
-Contra el mal de ojo
-Contra la nube en el ojo
-Contra los orzuelos
-Para motas en los ojos
-Para el cambio de dientes
-Para el dolor de dientes y muelas
-Para el dolor de anginas y garganta
-Para el hipo pertinaz
-Contra la erisipela
-Para curar el herpes
-Contra el sarpullido
-Para verrugas y clavos
-Para úlceras y llagas
-Para curar la ictericia
-Para curar los sabañones
-Para curar la hernia
-Para curar el reúma
-Para picaduras
Para el ganado:
-Para curar la ranilla
-Para curar la roña.

De todas ellas las oraciones nocturnas para lograr el bien morir son las más socorridas y recordadas pero por la curiosidad incluimos algunas de uso muy específico y determinado como la utilizada para el dolor de muelas, en una versión de Pedro Bernardo (Avila) tomada de Juana Sánchez de 93 años en julio de 1993 por Marcos Bardera.

Santa Polonia una muela me duele
me cago en ella y quien la tiene.


o la que se rezaba al apagar la lumbre de la casa, evitando un inesperado incendio nocturno reavivadas las brasas por el aire o por la presencia de un gato remolón, como la que utilizaban en Montejo de la Sierra (Madrid):

Lumbre dejo, lumbre hallo
los ángeles vengan a cobijarnos.
La bendita santa Ana
nos libre de fuegos y llamas.


Esta costumbre de enterrar en ceniza las bravas vivas que aún quedaban antes de marchar a la cama, a la vez resguardaba las ascuas, mantenía el calor y así lograba hallar a la mañana siguiente un poco de rescoldo con el que empezar de nuevo la vida del hogar, evitando el pobre gasto de la cerilla, o el tener que acercarse a casa de un vecino más madrugador para pedir fuego o unas brasas. No era raro que el menos espabilado tuviera que salir a la calle a ver que chimenea humeaba para por este rastro, acudir a pedir el favor. A tal propósito cantaban en Castronuño (Valladolid):

Yo vivo en la calle “el dame”
y tenemos por costumbre
el primero que se levante
tiene que poner más lumbre
.

Mantener el hogar vivo, una lumbre constante, es recuerdo anterior a la invención de cualquier recurso para lograr una hoguera que calentara el cuerpo o cocinara los alimentos. No deja de ser ésta, una renovación del fuego ancestral, del cuidado perpetuo que evitaba que se apagase la llama y perder tan preciado logro de la humanidad.

Al margen de elementos tan antiguos y tan cercanos aún, otros rezos procuraban el alimento, evitaban que la masa de pan no fermentara como recogíamos líneas arriba, que al trigo o la cebada les entrara cualquier mal (aún se bendicen los campos con este fin el día de san Isidro) o que el agua estancada nos hiciera daño ante la necesidad de tener que beberla de una charca o de un balsa. Otro sí sucedía con el ganado, se bendecía el día de san Antón, pero también se encomendaba a él o a san Antonio para lograr que la res perdida se hallare sana y buena o que tuviera buen parto o en el caso de las gallinas cluecas, que la fecundación fuera favorable y sacara adelante la pollada, y en ella las hembras mejor que los machos, de más provecho por sus huevos, siquiera uno de ellos como gallo cantador como esta oración de Valdenebro (Soria) recogida a Escolástica del Burgo de 69 años en 1996 por J.M. Fraile, J. M. de la Calle y R. Cantarero.

San Antón, san Antón
todas pollas menos el cantador.





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