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Creencias y mentalidades

La mujer y el hombre • Ante las enfermedades • Ante las fuerzas de la naturaleza • Ante la muerte • Agradecimientos y demostraciones


La enhorabuena de la boda. Quintanarraya (Burgos)

Grabado por José Manuel Fraile Gil a Concepción Pascual Rico de 46 años, Isabel Peña García de 40 y Felisa García García de 51 años, el 27 de marzo de 1982



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Permiso pido a los novios / y también a la madrina,
y a los padres de los dos / para cantar a estas niñas.
Lo primero es buenas tardes, / lo segundo es atención
y todos los de esta casa / buenas tardes le de Dios.
A todos los de esta casa / la Virgen les acompañe
y a nosotras Dios del cielo / porque estamos en la calle.
Hemos tenido noticias / de que os habéis casado
mis compañeras y yo / la enhorabuena os damos.
Esta mañana temprano / antes de salir el sol
os marchasteis a la iglesia / a hacer vuestra confesión;
de la iglesia habéis salido / y a casa os habéis marchado,
y con paciencia esperasteis / hasta que a misa tocaron.
En el portal de esta casa / os habéis arrodillado
y vuestro padre amoroso / la bendición os ha echado;
del dominio de los padres / salis con la bendición
respetarles y quererles / os queda la obligación.
A la puerta de la iglesia / allí os habéis juntado
el padrino y la madrina / y los dos enamorados,
y ha salido el señor cura / con manípulo encarnado
y ha salido a recibir / a los dos enamorados.
Primera vez os pregunta / aquel ministro de Dios
si tenéis alguna cosa / que sepáis entre los dos.
Y con la voz muy humilde / respondisteis: -No, señor-
así dijo el personal / que allí presente se halló.
Agarrados de la estola / habéis entrado en el templo
por detrás del señor cura / y de todo acompañamiento.
Tomasteis agua bendita / que también tiene misterio
llegasteis a cierta grada / y tomasteis aposento.
Al tiempo la madrina / a la grada se acercó,
y aquella sagrada banda / a los dos os la cruzó.
Ya concluyó la misa / y a casa os habéis marchado
de todos vuestros parientes / habéis sido acompañados.
Malhaya traje de seda, / modista que la cortó,
la novia que se lo pone / y el novio que se lo dio.
Balcón ¿por qué no te rompes?, / ventana ¿por qué no te abres?
la novia ¿por qué no sale / a darnos las buenas tardes?.
Adiós compañera nuestra / ya te vas de nuestro lado
con el pañuelo en los ojos / no te despidas llorando.
No venimos por el pan, / tampoco por la propina
venimos para que sigan / las costumbres de esta villa.

LA MUJER Y EL HOMBRE. LA SOLEDAD Y LA COMUNIDAD

Al margen del amor -que también- muchas son las tonadas que recuerdan a los futuros esposos y contrayentes sus obligaciones para con la nueva situación social y la comunidad en la que van a desarrollar su tiempo. Aquí se señalan desde el recuerdo y la obligación para con los padres hasta el respeto de unos con otros y diferentes sentencias para según que circunstancia y momento.

Este canto se realizaba el mismo día de la boda al atardecer, acompañando las amigas de la novia o los mozos, que pedían con ello participar un algo en las viandas y en la posterior fiesta y baile que se celebraría. En tierras sorianas solían llamar a este canto la albada o la barzonía, por el recuerdo de los barzones que son los anillos de hierro o más antiguamente de madera por donde pasa el timón del arado al yugo y le une a los animales, bueyes, vacas o mulas. La albada, como las enhorabuenas montañesas o las loas de bodas zamoranas se cantaba a la puerta de la casa y lo oía la novia desde dentro, tras la ventana o la puerta.

Paso entre paso venimos / paso entre paso llegamos
a darle la enhorabuena / a estos dos recién casados.
Echaré mi bien llegada / porque he llegado el primero
manzanita colorada cogida en el mes de enero.
Echaré mi bien llegada / ya que he llegado el segundo
manzanita colorada / cogida en el mes de junio.
Yo que el tercero he llegado, / yo que tercero llegué,
vengo a cantarte una albada / no sé si lo acertaré.
La palabra tengo dada / no sé si la cumpliré,
para cantar en esta puerta / tres cosas ha menester:
memoria y entendimiento, / sabiduría también.
Para cantar a esta puertas, / señores, licencia pido
no digan a la mañana / que canto con atrevido.
Buenas noches a la una, / buenas noches a las dos,
buenas noches tengan ustedes / y buenas noches nos dé Dios.
Buenas noches, caballeros, / y toda la gente honrada
licencia le pido al novio / para cantar en su casa.
Licencia le pido al novio / y también a la madrina
y a los padres de la novia / para cantar a esta niña.
A la que ha rayado el sol / os habéis ido a la iglesia
a hacer vuestra confesión / y a cumplir la penitencia.
Luego volvisteis a casa / muy humildes y con agrado
y en el portal de vuestros padres / os habéis arrodillado.
Delante de vuestros tíos, / primos, parientes y hermanos
os echan la bendición / y os habéis quedado llorando.
Al padrino y la madrina / les debéis de dar las gracias
porque os han puesto en camino / de la bienaventuranza.
A vuestros padres primero / bien se las debéis dar,
os han sacado mancebo / os han llevado a casar.
Doncella fuiste a misa / con nobles acompañada
el padrino a la derecha / la madrina al otro lado.
Ha salido el sacerdote / a recibir los amados
con la cruz y con la estola / y con el misal en la mano.
Lo primero que os pregunta / aquel ministro de Dios
si tenéis alguna cosa / lo sabréis entre los dos.
Con la voz muy humilde / le respondéis: -No señor.
Y a los que había presentes / lo mismo les preguntó
y todos han respondido: -No sabemos nada, no.
Lo primero que os pregunta / aquel ministro sagrado
es si os queréis por esposos / o por amables casados.
A este tiempo el padrino / las arras os ha entregado
y con la voz muy humilde / respondisteis: -Otorgamos.
Salga, salga el sacerdote / de la santa sacristía
con los ángeles al lado / revestidos de alegría.
Salga, salga el sacerdote / de la santa sacristía
a decir misa solemne / como lo requiere el día.
A tiempo de tocar "Santo" os levantasteis los dos
subisteis la iglesia arriba / y aquí en el altar mayor.
A este tiempo el padrino / la banda os ha cruzado
y también la banda tiene / gracia para los casados,
y a eso el sacerdote / la comunión os ha dado.
El cura que os ha casado / en la iglesia de este pueblo
merecía ser obispo / en la Catedral de Toledo.
Doncella fuiste a misa / pisando palmas y flores
luego volviste a casa / y al lado de esos señores.
También bendigo, bendigo / lo que en esta mesa haya habido.
Las mesas son de nogal, / los manteles son de lino,
las cucharas son de alpaca, / los vasos de cristal fino.
Lo que te encargo fulano / que la tengas bien guardada
que la han tenido sus padres / metidita en sus entrañas.
Lo que te encargo… / que no la des de sentir
que la han tenido sus padres / guardadita para ti.
A ti te digo… (nombre de la novia) / no entregues los pantalones
que las mujeres son dueñas / de mandar más que los hombres.
Todas las flores se secan / florezcan las de la escoba,
reviva, viva la palma / de los padres de la novia.
Todas las flores se sequen / florezcan las de la encina,
reviva y viva la palma / del padrino y la madrina.
Todas las flores se sequen, / florezcan las del cogollo,
reviva y viva la palma / de los que han parido al novio.
Todas las flores se sequen / florezcan las del romero,
reviva y viva la palma / de los mozos de este pueblo.
Todas las flores se sequen / florezcan las del nogal,
reviva y viva la palma / de todos en general.
No piensen los de la boda / que venimos por el vino
venimos a divertirnos / con el novio y el padrino.
A correr la pestiguilla / y desechar los candados
sácanos el porrón, novio, / y nos echaremos un trago.


Si bien este canto era un resumen del acontecer a lo largo de la jornada, y los parabienes dedicados a los participantes en la fiesta, novios, padrinos, padres y sacerdote, servía además como despedida oficial de la soltera.





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