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Creencias y mentalidades

La mujer y el hombre • Ante las enfermedades • Ante las fuerzas de la naturaleza • Ante la muerte • Agradecimientos y demostraciones


Rondas de Gomezserracín (Segovia)

Cantadas por Tía Asunción Maroto de 94 años. Grabado con Juanjo Sanz, Henar Gómez y Carlos Porro en Gomezserracín el 5 de junio de 1997



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Este es el portalillo
este es el portal,
este es el portalillo
que hemos de rondar.

Y a la puerta de la iglesia
hay una piedra redonda
donde pone Dios los pies
para subir a la gloria.
¿Qué es aquello que reluce
por arriba del sagrario?.
No es estrella ni es lucero
que es la Virgen del Rosario.
¿Qué es aquello que reluce
delante el altar mayor?.
No estrella ni es lucero
que es el cuerpo del Señor.
Aquí me vengo a sentar
en este canto a la luna
por ver si puedo sacar
de tres hermanas la una.
Yo no quiero a la pequeña
ni tampoco a la mayor
que yo quiero a la mediera
que me roba el corazón.
Las estrellas y la luna
duermen a tu cabecera
los rayos entran y salen
y en tu hermosura se quedan.
Enfrente de tu ventana
está la luna parada
que no la deja pasar
la hermosura de tu cara.

LA MUJER Y EL HOMBRE. LA SOLEDAD Y LA COMUNIDAD

Otra modalidad eran las denominadas “contrarrondas” o rondas de contestación o desafío, en las que alternaban al canto dos hombres simulando un pique -que en tiempos fuera real- entonando diferentes letras que enaltecían los ánimos en una pugna por lograr la misma dama.

Este canto rondador de notas ricas y muchos matices con una parte coreable de grupo a la entrada y a la salida del tema, fue común en las tierras vallisoletanas y en las segovianas. Frecuentemente en la zona del Carracillo segoviano, los pinares vallisoletanos de Megeces, San Miguel del Arroyo y el alfoz de Olmedo (Puras, Fuenteolmedo, Llano de Olmedo, etc) las rondas quedaban inmersas en un ritual específico marcado en días señalados y dentro de un canto determinado, un estilo de ronda que solían denominar “despedidas”. El estilo y la forma es la misma en la que el maestro Marazuela interpretaba algunos de sus temas y que recoge García Matos para La Nava de La Asunción en Segovia también, dándose el caso de que estas tonadas conservan un estribillo que corean todos los mozos, dejando paso a un solista que interpreta tres cuartetas a la ventana de cada moza y otra más de despedida. Generalmente esas “despedidas de ronda” se dedicaban en primer lugar a la Virgen, cantando los mozos la primera tonada a la puerta de la iglesia en señal de respeto, recorriendo a continuación las casas de las solteras del lugar a la voz de: -¡Hale, a las ventanas!

Para empezar a cantar
a la puerta de la iglesia
nos pondremos de rodillas
y hagamos la reverencia.
La Virgen es pequeñita,
pequeñita y milagrosa,
en la cruz de su corona
se paran las mariposas.





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