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La ermita de las Aguas en el contexto de los Paisajes Sagrados de Ávila

24 septiembre 2018


Ménsula de la ermita de las Aguas (Ávila)
Pieza del Verano en el Museo de Ávila



La ménsula aparecida durante las excavaciones de la ermita de Nuestra Señora de las Aguas, en la capital abulense, ha sido objeto de la "Pieza del Verano" del Museo de Ávila y como complemento el Laboratorio ofreció una pequeña presentación del proyecto así como el análisis de la ermita desde los planteamientos de los paisajes culturales, en los que una simple ménsula nos sirve para estudiar el templo. Las líneas que siguen a continuación son unas breves pinceladas de la charla realizada en el Museo el día 5 de julio.

Los restos que nos han llegado de la ermita de la Virgen de las Aguas son escasos y están bastante modificados. La excavación y limpieza muraria realizada en 2004 durante el desarrollo de un plan urbanístico, nos dejaron los muros perimetrales de la ermita (a nuestro entender un humilladero como justificaremos más adelante) de planta cuadrada y una construcción anexa de cronología posterior y sin valor arquitectónico. Los restos materiales tampoco son relevantes y de ellos tan solo destaca la ménsula decorada con un sol que es la que ha motivado la Pieza del Verano del Museo.

Con estos mimbres iniciamos la búsqueda bibliográfica, llamándonos la atención que la pequeña ermita ha pasado sin dejar apenas rastro en la historiografía de la ciudad, circunstancia curiosa debido a la vinculación de la ermitilla con la principal devoción –Santa Teresa nos lo permita– no solo abulense sino también del Valle Amblés: la Virgen de Sonsoles.

Así pues, el análisis de los restos del templo fracasa cuanto queremos hacer un estudio cronológico, histórico, artístico o estilístico, pero la perspectiva de los paisajes culturales nos hace ampliar las miras, ir más allá de los restos de los muros y preguntarnos, por qué el templo se encuentra ahí, qué funciones o rituales se realizaban, por qué tiene esa advocación, qué gentes serían los que se acercarían allí a rezar, quién se ocuparía del cuidado del templo, cuáles serían las relaciones con el resto de templos y devociones de la ciudad, etc. Ante estas y otras preguntas, los escasos muros y la exigua documentación nos revelan que aunque el templo fuera una construcción menor, sí tuvo su importancia dentro de la religiosidad de la Edad Moderna y que sus vínculos con el Santuario de la Virgen de Sonsoles siguen a día de hoy siendo de gran importancia. Para centrar el análisis, veremos la ubicación del templo, su vinculación a los caminos y la ciudad, así como el territorio de gracia y la imagen de las Aguas.

La ubicación de la ermita –hoy en una triste rotonda, comida por la vegetación y sin señalización que indique lo que fue– es un aspecto fundamental para entender la importancia del templo y sobre todo la necesidad de la casa madre, es decir del Santuario de Sonsoles de controlar el Este de la ciudad y los caminos que desde Cebreros y Tornadizos entran a la misma. El templo está cerca de Santo Tomás, pero es esta ermitilla es el primer/último templo que veían los caminantes y viajeros que entran/salen de la ciudad, siendo este, el primer lugar al que acercarse para dar las gracias por el buen viaje o el último donde poderse encomendar a La Providencia antes de partir. Lo que además de oraciones le haría beneficiaria de limosnas y ofrendas de cera o en especie, lo que bien podría ser el motivo de las disputas entre el Santuario y los frailes de Santo Tomás por la posesión del templo como señala que ocurrió Ana María Sabe Andreu en Las cofradías de Ávila en la Edad Moderna (pág. 118-119).

Hemos mencionado también la importancia de su ubicación para el Santuario de Sonsoles. La patrona del Valle Amblés extiende su manto de influencia y protección, es decir, ejerce su territorio de gracia desde su santuario en la sierrecilla y mira de manera privilegiada a la ciudad de Ávila (a través de una luz intermitente, orientada hacia la ciudad, que remata la cruz que corona la portada), pero esa mirada está sesgada, ya que observa solo a la parte alta de la ciudad, a las murallas y los pueblos de la sierra de Ávila. Sin embargo la parte sur y sobre todo la parte más oriental del valle no tienen contacto con el santuario. Aquí entra en juego la ermitilla de las Aguas, ampliando y facilitando "como franquicia" la devoción y el territorio de gracia de la casa matriz. Por otro lado queremos destacar que es en este punto, en la ermita de las Aguas, en donde se inicia el camino de peregrinación tradicional al santuario de Sonsoles, así que la elección de espacio de erección del templo no es baladí ni está motiva por aparición o suceso milagroso. Sabemos que la ermita es levantada ex profeso por el Santuario, sin embargo el terreno es donado por la ciudad. La ciudad ya tiene otros espacios sagrados propios, como el Humilladero de los Cuatro Postes que además de una función religiosa cumple como indicador de fin de término y dirección. A los ojos de los hombres de la época, nuestra ermita parece que también cumple estas funciones de marcar un fin de término y la dirección de los principales caminos, ya mencionados de Tornadizos y Cebreros. Todos estos datos, su carácter liminal, su vinculación con los caminos, ser un templo derivado de un gran santuario, así como su planta prácticamente cuadrada (sin cabecera destacada) de 6x6m, lo humilde de la construcción y sus materiales, hace que hablemos de un humilladero frente a una ermita. Además el Santuario de Sonsoles cierra por el Sur este territorio de gracia erigiendo también otro humilladero en lo que antes fue la ermita de Los Remedios que levantó María Dávila junto a Sancti Spiritus.

De la ermita/humilladero de las Aguas no solo es importante como hemos visto su ubicación, sino también la imagen. Sobre este aspecto debemos advertir que recogemos informaciones de otros que nos precedieron y que al igual que ellos hemos oído desde la infancia especulaciones y comentarios, leyendas modernas en definitiva que constituyen un autentico paisaje tradicional cultural de las imágenes de Sonsoles y las Aguas o lo que para muchos es la Virgen Grande y la Virgen Chica.

Sabemos que la imagen de las Aguas salen en procesión (algunas veces desde Santo Tomás), y que lo hace en rogativa pro pluvia, llevándola los frailes dominicos hasta Sancti Spíritus. Lo que nos lleva también a plantearnos la advocación de Sonsoles como Son-Soles y su aparición milagrosa al pastor o el Fons Solis, de Rodríguez Almeida (1981:75) y su origen pagano y que con lo que esta ermitilla tendría un mayor peso y justificación su advocación como de las Aguas. Aguas que también pueden estar vinculadas al río Chico como "aguas corrientes" y no como "aguas generadoras, fundadoras u originales" como ocurre con otras ermitas y advocaciones de la provincia, caso del Santuario de las Fuentes de San Juan del Olmo, (fuentes del río Almar); la ermita del Parral (origen del Zapardiel); la Fuente Santa de Medinilla, la Fons Griega de Palacios de Goda, etc.

Sobre la capacidad de propiciar la lluvia de la Virgen de Sonsoles (Bermejo de la Cruz recoge en la documentación concejil que durante el siglo XVII que la Virgen de Sonsoles viene 27 veces a la ciudad, 18 de ellas en rogativa por pluvia, tanto para que llueva como para que deje de llover) es interesante como, en 1635, la ciudad de Toledo pide que se saque a la Virgen Serrana ante la gran sequía que padecían. (Qué pena que este capacidad "trans-provincial" de las devociones no haya cuajado con la Virgen de Sonsoles, como es el caso de otras devociones también campesinas como Valdejimena en Horcajo Medianero o la serrana Nuestra Señora de la Peña de Francia, ambas en Salamanca y con gran proyección no solo en su provincias sino también en las limítrofes y más allá…).

En cuanto a estas procesiones de la Virgen de Sonsoles por la ciudad, hay una serie de leyendas que limitan la "capacidad de acción" de la propia imagen de Sonsoles y que ponen en relación de nuevo a las imágenes de Sonsoles y a la de las Aguas. La imagen de la Virgen de las Aguas, ninguneada por la historiografía, es una imagen sobre la que los abulenses, en general tienen muchas dudas y que según la tradición popular, se custodia en el santuario, cosa que el Patronato mismo nos aclarar con la siguiente descripción:

La imagen primitiva de Nuestra Señora de Sonsoles es una talla de madera policromada que representa a la Virgen sedente sobre un trono o cátedra, que mide cuatro cuartas de alto y tiene la tez morena y la expresión grave. Sostiene sobre su rodilla izquierda al Niño. Esta talla sufrió los efectos de la moda de las imágenes para vestir, con lo cual se mutilaban valiosas obras de arte para favorecer su aderezo. Tales fueron los daños causados a la talla, que actualmente ésta se guarda en la sacristía y la expuesta en el altar mayor en una réplica exacta.

Este texto procedente de la web Patronato de Sonsoles, que bien podría acompañar el texto con una imagen de la Virgen sin ropas y que no deja lugar a dudas sobre la unicidad de la imagen de la Virgen de Sonsoles en dos tallas de diferente cronología. Pero frente a esto la antropóloga María Cátedra en unas entrevistas que realizó a finales de los 80 y que se publicaron en su artículo: La ciudad y su tierra: la Virgen de Sonsoles. Revista de Antropología Social. 2001, 10, 71-121. nos aporta la creencia popular:

Algunas creencias relacionadas con la imagen de Sonsoles expresan la rivalidad por territorios y competencias divinas. Antes he indicado la existencia de dos imágenes de la Virgen de Sonsoles en el Santuario, la Grande y la Chica. La primera es la imagen principal, la que está en el altar mayor y la que se saca en procesión. La más pequeña, llamada la Chica, está semi oculta. Para poder observar esta pequeña talla, que está colocada sobre un pequeño altar y tras una mampara en la sacristía, hay que mirar por una pequeña ventana de cristal. El hecho de que haya dos imágenes, una pública y otra en cierto modo privada, una en el altar mayor y otra en lo más recóndito de la sacristía se corresponde con un comportamiento muy distinto.

La Grande es la imagen que sale en procesión y la que va a la ciudad en las rogativas; parece ser que la pequeña imagen no se la puede mover con tanta facilidad de la ermita. Según me han asegurado gente de todo tipo y condición, la Chica no quiere entrar en la ciudad y pese a su pequeño tamaño se hace tan pesada que no hay quién pueda traspasar con ella los límites de Ávila. La gente asegura que si se la traslada en un carro, el carro se rompe y si la lleva la gente justo en el cruce con el puente del Sancti-Spiritus, la entrada simbólica de la ciudad, su enorme peso impide el movimiento a los porteadores. La Virgen, pues, al llegar al territorio de la ciudad, no quiere entrar en ella.


En las entrevistas Cátedra recoge:

–Lo que yo he oído decir de la Virgen de Sonsoles es que la Virgen chiquitilla, la que tienen en la capillita, que la bajaban en procesión de rogativa o algo, y al llegar a la Cruz de los Llanos, que de ahí no pasaba… Sales del puente de Santi Espíritu hacia Sonsoles el primer puente a la izquierda para adelante, antes de dar la vuelta; pues hay una cruz ahí, ahí está la cruz, la entrada hacia Ávila... y decían que se hacía pesada la Virgen y que no pasaba y que no pasaba y no pasaba; nosotros no lo hemos visto, ni en leyenda ni nada, pero eso siempre lo han dicho.., he oído que había roto un carro.., que la Virgen no quería pasar, se hacía pesada y no quería pasar [¿y por qué no quería pasar?] por qué no quería venir a Ávila, se queda quedar en el Santuario».

Para los cofrades y hermanos es la imagen pequeña la «auténtica» que se apareció a los pastores, mientras que la grande es la Virgen de las Aguas. Para Cátedra "El dato es consistente con su función; a la Virgen Grande se la trae para que traiga agua, luego es la Virgen de las Aguas":

–Esta Virgen no es la que vemos en el altar, sino la que hay ahí, pequeñita, en la sacristía, ésa es la auténtica Virgen, que data del siglo XII, esa imagen es la auténtica Virgen pequeñita y milagrosa, ésa es la que se ha aparecido. [Y sin embargo la tienen medio escondida] no, pero sí que está muy arregladita. Dicen, —que yo esto no... — que nunca la han podido sacar de allí.., que siempre pasa algo cuando la sacan de allí, creo que siempre pasa alguna cosa que no se puede... que no quiere, como si no quisiera salir. Vamos, yo eso no doy fe porque no lo he visto nunca, pero sí... porque ésta que hay aquí, la que hay aquí en el altar, esa imagen más mayor, ésa principal estaba en... ¿sabes en la ermita que hay ahí derruida, aquí por la carretera vieja, por donde la Deportiva?, ahí hay una casita, al lado del río, muy pequeñita... la casa de las aguas, y es la Virgen de las Aguas... La pequeña, que es la que se apareció...

Las conclusiones a las que llega Cátedra, más allá de cuál sea la imagen de las Aguas o la de Sonsoles, atienden al poder que tienen cada una de ellas, nótese que si tienen espacios de actuación distintos no deben ser la misma devoción, sino que retomando sus palabras:

Cada imagen tiene su propia jurisdicción y distintas reglas en distintos espacios. Al entrar o salir de la ciudad rigen otras leyes. Hay diferentes opiniones sobre los límites que la pequeña imagen no puede cruzar (el Santuario, la cruz de los Llanos, (esta cruz hita el camino de los peregrinos que se dirigen al santuario de Sonsoles desde el Valle Amblés) el campo de aviación, el puente de Sancti Spiritus). En cualquier caso este dato de la Virgen Chica es una especie de misterio o milagro para unos y para otros algo que les gustaría comprobar.

Hasta aquí este extracto con el queremos poner de manifiesto el valor de cualquier elemento patrimonial por pequeño o banal que este sea. Una ménsula de granito con un sol y restos de policromía nos ha dado para estas líneas, un humilladero vinculado a un santuario, una Virgen con dos imágenes, un territorio sagrado que no se traspasa, el agua, la lluvia, los caminos, un puente, la Cruz de los Llanos… hitos todos ellos que nos ayudan a entender un paisaje cultural y en definitiva una ciudad que es mucho más que murallas.

Laboratorio de Paisajes Culturales Sagrados
En el primer día de otoño rememorando la Pieza del Verano del Museo de Ávila



Ubicación:


Agradecemos al Museo de Ávila que nos ha facilitado la consulta de la memoria arqueológica realizada por D. José Tomás García Hernández, director de la intervención.