MIRADAS A LA ARQUITECTURA POPULAR EN ESPAÑA. COLECCIÓN FOTOGRÁFICA DE Carlos Flores

Museo Etnográfico de Castilla y León

Carlos Flores (Cuenca, 1928) es uno de los grandes teóricos de la arquitectura. Crítico, observador, caminante documentalista, y todo un excéntrico de la docencia de arquitectura que se impartía en la Escuela de Arquitectura de Madrid en los años 40. Flores fue un gran autodidacta, tanto en el terreno como en la biblioteca, de una intuición, inteligencia y sensibilidad extremas.

Doctor Arquitecto desde final de los años 50, época en la que el movimiento moderno español comenzaba a recuperar el camino que le había sido arrebatado por el franquismo, enseguida vio necesaria una labor historiográfica de investigación y divulgación de la arquitectura de esa generación que estaba reinterpretando los parámetros del Movimiento Moderno desde premisas populares y esencialistas. Al igual que éstos se vieron seducidos por la arquitectura popular como un riquísimo y poco explorado terreno conceptual para alimentar el proyecto moderno y su praxis, Flores lo hizo desde la erudición. La sinergia que se produjo entre los arquitectos de mediados de siglo generó todo un debate sobre las líneas que seguiría la arquitectura de los años venideros, en una discrepancia con los academicismos, y una libertad interpretativa respecto a los productos del movimiento moderno internacional.

Con este panorama, Carlos Flores iniciaba una activa labor editorial, a pesar de su juventud, de los limitados recursos documentales y de la frescura de alguno de los debates sobre la evolución de la arquitectura en el país. En 1961 publicaba Arquitectura Española Contemporánea, primer tratado analítico y compilador del tema, poniendo en relación de coherencia y valor la producción arquitectónica moderna, y haciendo poner la mirada internacional sobre ellos, como se vio reflejado en la publicación The Architectural Review, «La España de Carlos Flores».

Autor de numerosos artículos, pronto comenzaría una concienzuda investigación en arquitectura popular, no solo desde el interés patrimonial, sino desde la estrecha vinculación entre la arquitectura culta (especialmente de sus compañeros de generación) y lo popular. Esta vinculación no se puede valorar simplemente desde la ideología, o la búsqueda de parámetros útiles extraíbles de las arquitecturas del pueblo para su digestión en una propuesta contemporánea. La mirada de Carlos Flores a las poco vanidosas construcciones de la España anónima es la de un lector visual entregado, portando más bien la lupa contemporánea a esas viejas arquitecturas vivas y cuidadas.

En los viajes que emprendería en los años sucesivos, Carlos Flores produjo un banco documental de miles de fotografías y escritos, que paso a paso conformaría la obra maestra enciclopédica Arquitectura Popular Española. Esta obra, comenzada a publicar en 1973, estaría compuesta por cinco extensos tomos, de una magnífica calidad gráfica y de contenidos, ordenados por franjas de territorio, en una delimitación condicionada por climatologías y rasgos geoculturales. Los distintos volúmenes se articulan en torno al material fotográfico producido por el autor, dándole una cualidad visual y compositiva superlativa, que enriquece aún más una postura de revisión historiográfica (a pesar de que evite la palabra), una aproximación etnográfica, y un análisis arquitectónico desde la sociología y la vanguardia. Sus fotografías son recortes compositivos que no miran con despotismo ni lejanía a las distintas tipologías repartidas, especialmente, por las áreas rurales de una España ignorada. En ellas hay materia, textura, luz y volumetría; hay rigor, orden, plasticidad y pulcritud funcionalista.

Esas «construcciones de la comunidad, arraigadas a la tierra, modestas, existencialistas, libres de frivolidad y de modas», están levantadas en un ejercicio mental heterogéneo pero unánime, y así las revisa Carlos Flores: como la obra de un arquitecto popular, unificación de mentes y conocimientos colectivos, en contraposición (o complementación) del habitual arquitecto profesional, individual. La Historia de la arquitectura siempre ha invisibilizado y despreciado toda muestra independiente y comunitaria de edificación, concediendo el beneficio de la atemporalidad y la transmisión culta a la obra del arquitecto individual, pensador y diseñador del hábitat de cada sociedad. En el inicio de su obra, Arquitectura Popular Española, aúna los esfuerzos comunales, engendrando la imagen del arquitecto popular, y despojándolo del estigma del mero ejecutor, constructor de habilidades transmitidas, para dotarlo de una sensibilidad y carácter que vincula irremediablemente, al igual que en la producción formal de arquitectura, al creador y a su obra.

Carlos Flores ha completado una trayectoria en teoría y divulgación de la arquitectura, siempre centrada en movimiento moderno, arquitectura popular y modernismo catalán, siendo hoy en día uno de los máximos especialistas en estas temáticas, con numerosas publicaciones como Arquitectura interior (1965), Guía de la arquitectura de Madrid (1967), La España popular: raíces de una arquitectura vernácula (1979), Los silos de Villacanas (1984), Pueblos y lugares de España (1991), Gaudí, Jujol y el modernismo catalán (1982), Introducción a Gaudí (1983) o La Pedrera: Arquitectura i història (1999), entre otros. Ha sido asesor de la sección de Arquitectura del Museo de Arte Contemporáneo Español, profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, Premio COAM a la mejor labor crítica e historiográfica en 1962 y galardonado por el Ayuntamiento de Madrid al conjunto de su labor investigadora. Es, asimismo, miembro de la Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi, y de la Real Academia Conquense de Artes y Letras.

Ana Asensio Rodríguez