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Los Trabajos

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Ofertorio de las velas

Cantado por Tía Asunción Maroto, de 94 años de edad y natural de Gomezserracín (Segovia). 18 de junio de 1997



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Pero espera se lo cuento, y el día Jueves santo comprábamos mucha cera y poníamos el Monumento las muchachas y luego el día la Pascua había procesión y cantábamos en la procesión a la Virgen y luego la ofrecíamos la vela, cuatro muchachas que íbamos, una vez cuatro otra vez cinco, otra vez seis así:

Tomad Virgen esta vela, Señora, de cera blanca,
quisiera que fuera de oro, con el pábilo de plata.

Y ahora sus voy a cantar la de la bendición:

Toma Virgen esta vela, te la doy de corazón,
recíbela Madre mía, y échanos tu bendición.

Cantábamos cada una, una y la última, pues la bendición.

LOS TRABAJOS EN LA IGLESIA

Vinculada al desarrollo del ciclo litúrgico una figura indispensable en el panorama eclesiástico y civil era la del mayordomo de la cofradía o de la hermandad religiosa. Cargo generalmente anual, lo representaba un devoto –o varios–, que durante el tiempo de su mandato, se haría cargo de las obligaciones de atender todo lo necesario para el perfecto cumplimiento de la regla de la cofradía a la que pertenecía, en loor y devoción del santo o Virgen a la que estaba adscrita. Además de representar a la cofradía ese tiempo, muchas otras obligaciones completaban el trabajo que durante las diferentes fiestas debían realizar los mayordomos o mayordomas “que servían la vara”: guardar el arca con los libros, hacer las cuentas, preparar la procesión, vestir el monumento de Semana Santa o el altar del santo correspondiente, hacer los ofrecimientos y sobre todo recaudar limosnas y dádivas con las que mantener el gasto de la cera. Estas peticiones de limosna, se hacían en épocas concretas del año, la cuaresma, durante la novena del santo en cuestión, los viernes de cada mes o el día de la función. Las mujeres que ejercían la mayordomía eran las encargadas de pedir a los voluntariosos devotos una dádiva, animándolos con unas canciones o romances que variaban según el vecino, el barrio o según el día en el que se realizara la cuestación. Con lo recaudado se compraban velas, cintas y flores para alumbrar el monumento de Semana Santa o para el gasto diario de las velas que lucían en el altar de la Virgen o del Santo correspondiente.








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