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Las Danzas

La danza y el rito • Tipos de danza • El teatro • La banderada


La entrada de David

Relatado y recitado por la señora Eloisa “la tamborilera” de 74 años de Cigales (Valladolid). 22 de agosto de 1987



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¡Oh! valeroso David, buena danza te se ordena
has de bailar el canario por encima la mollera,
delante tus compañeros pa que to el mundo te vea!
-Ese es uno.
-Pero sé otros… le tira la.. una honda:

En mi zurrón traigo mi honda,
en mi cinto, en mi bolso mi cayado
con mi zurroncito al hombro
donde traigo mi recado.
Que para darte la muerte
tengo valor de sobrado.

-Y le pega eso, le pegan, le tira la honda y le mata. Y dice:

¡Por Dios, coger ese hombre!
ataile de pies y manos
no sos dé una bofetada
que nos derribe los labios…!

-Te digo que yo recordando, recordo, pero no todo que yo, mi gusto habría sido haberla aprendido toda que no se me olvida, ¡eh!, no se me olvida si yo la llego a aprender, pero como mi padre no se acordaba… Hicieron la entrada de David, pero era muy bonita, por que llevaban,... David era un pastorcillo y hacía otro de gigante, le vestían de gigante claro y cuando entraba pues decía eso así. La representación esa la hacían allí y decían, la entrada era esa, la entrada de David, que llamaban y entraba David y decía eso. Cuando decía:
Pasad, pasar aquí adentro,
pero esperaros un poco
mientras que represento.
Ocho mozos traigo aquí
y ninguno es mi pariente
espero en Dios y en la Virgen
que han de danzar lindamente.

Y decía ¡coged, coged a ese hombre!, y ¡pán! y soltaban una piedra. Había uno que era que tenía así una cosa y sonaba, claro con el ademán que hay que hacer. Bueno yo ya no me acuerdo, seguía, seguía na más otros dos o tres párrafos. Que yo lo que siento es que mi padre me decía: –ven aquí Lisina–, y me llamaba ven acá, mira esto que he oído esto pero tengo que aprender lo otro pero ya…. No, no.

.. al entrar en la ermita y los lazos también, y luego pues daban un adiós Virgen de Viloria, que decía mi hermano. Que decía ¡Adiós Virgen de Viloria!, que tenía yo un hermano en la guerra:

Adiós Virgen de Viloria, adiós hasta que volvamos
a ver si vuelvo a tu templo en compañía mi hermano.

Eso también lo decía mi hermano y cuando decía:

Vela por los caminantes que están en los altos mares
hazles que vengas boyantes y regresen a tus plantas.

Y había un cantar… cantábamos en ese tiempo cantábamos:

Vencerán, vencerán como siempre porque cada soldado sufrir
por que llevan la cruz en la espada y en el pecho te llevan a ti, ¿sabes?
Virgen santa, Virgen de Viloria de Cigales patrona y mecén
cógeles bajo de tu regazo y tus hijos que puedan volver. ¡Pobrecicos!

El Teatro

Era muy frecuente, aunque con el paso de los siglos ha ido quedando como un dato casi arqueológico, que se pusiera en escena un Auto Sacramental o pieza dramática similar con la intervención de personajes bíblicos, históricos o de virtudes y vicios encarnados por los propios danzantes y el birria. En Corporales de Cabrera (León) todavía se conserva la danza del Rey Nabucodonosor; donde se trata el tema del rey de Babilonia, según el texto bíblico del profeta Daniel y junto a este tema central se desarrollan las escenas de Judit y Holofernes o de Daniel en la cueva de los leones: toda una enseñanza para el pueblo. En Santa Eulalia de Cabrera se realizaba otra dedicada a San Antonio de Padua, con una lucha de moros y cristianos, en Cigales (Valladolid) se representaba la de David y Goliat, en Cuenca de Campos (Valladolid), el día de San Bernardino se realizaba la “Entradilla de Santiago”, lazo ejecutado por seis danzantes disfrazados de moros que luchaban contra el apóstol quien sobre un caballo de cartón, los derrotaba haciendo besar la cruz al botarga de la danza adorándola después todos los vecinos. Cosa similar acontecía en Lobeznos (Zamora) donde castellanos y portugueses contendían para vencer finalmente los españoles; en Medina de Rioseco (Valladolid) durante las danzas del corpus se recitaban dichos basados en temas bíblicos y hagiográficos. En Dueñas (Palencia) se representaba desde hace varios siglos otra danza de David y Goliat y otra de moros y cristianos, y en el pueblo rayano, en Autilla del Pino, teatralizaban una “entrada de Napoleón” en la que los franceses, después de arrasar la iglesia del lugar y quemar una imagen de papel y cartón de la Virgen del Rosario, eran derrotados por los españoles triunfando de esta manera la Fe. En Burgos, en Baños de Valdearados y en Pinilla Trasmonte realizaban asimismo “la batalla del rey, de David y Goliat”. En cualquier caso no ha que extrañarnos que en nuestras pequeñas villas y pueblos se representaran funciones dramáticas de altos vuelos; documentos abundantes hay que nos permiten conocer esta afición a la escena de nuestros antepasados sobretodo si el fin era enriquecer la procesión y los actos vinculados a la devoción patronal. En medio de estas representaciones los danzantes, divididos en dos bandos de cuatro personas y ataviados con algunos elementos que los diferenciaban (un turbante en el caso de la entrada de los moros o un gorro de papel y plumas en el caso de ser franceses) a son de la dulzaina o la flauta simulaban varias batallas, la última de las cuales era ganada por los cristianos, ante un enfervorecido público que vitoreaba a los vencedores.








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