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El orden de los elementos (Cuento)

Recitado por Victoria Coca de 25 años de Miranda del Castañar (Salamanca), grabada por D. Luis Cortés en 1957



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Dice uno: -¡Maldito sea el carámbano que le cortó la patita a mi pajarita!

Dice el carámbano: -Más fuerza tiene el sol que me derrite.

El sol derrite al carámbano, el carámbano le cortó la patita a mi pajarita.
Dice el sol: -Más fuerza tiene la nube que me apaga.

La nube apaga al sol, el sol derrite al carámbano y el carámbano le cortó la patita a mi pajarita.

Dice la nube: -Más fuerza tiene al aire que me mueve.

El aire mueve la nube, la nube apaga al sol, el sol derrite al carámbano y el carámbano le cortó la patita a mi pajarita.

Dice al aire: -Más fuerza tiene la pared que me sostiene.

La pared sostiene al aire, el aire mueve la nube, la nube apaga al sol, el sol derrite al carámbano y el carámbano le cortó la patita a mi pajarita.
Dice la pared: -Más fuerza tiene el ratón que me agujera.

El ratón agujera la pared, la pared sostiene al aire, el aire mueve la nube, la nube apaga al sol...

Dice el ratón: -Más fuerza tiene el ratón que me come.

El gato come al ratón, el ratón agujera la pared, la pared sostiene al aire, el aire mueve la nube, la nube apaga al sol...

Dice el gato: -Más fuerza tiene el perro que me muerde.

El perro muerde al gato, el gato come al ratón, el ratón agujera la pared, la pared sostiene al aire...

Dice el perro: -Más fuerza tiene el palo que me pega.

El palo pega al perro, el perro muerde al gato, el gato come al ratón, el ratón agujera la pared...

Dice el palo, más fuerza tiene la lumbre que me quema.

La lumbre quema al palo, el palo pega al perro, el perro muerde al gato, el gato come al ratón...

Dice la lumbre: Más fuerza tiene el agua que me apaga:

El agua apaga la lumbre, la lumbre quema al palo, el palo pega al perro, el perro muerde al gato, el gato come al ratón...

Dice el agua: -Más fuerza tiene el burro que me bebe:

El burro bebe el agua, el agua apaga la lumbre, la lumbre quema al palo, el palo pega al perro, el perro muerde al gato, el gato come al ratón, el ratón agujera la pared, la pared sostiene al aire, el aire mueve la nube, la nube apaga al sol, el sol derrite al carámbano y el carámbano le cortó la patita a mi pajarita.

Y se dice ahora: -¿Qué he dicho yo ahora?, ¿dónde estábamos?

Dice: -¡En el burro!

-Pues álzale el rabo y le besas el culo.

I. Los astros y meteoros

Aarne y Thompson cifran en casi tres mil tipos (exactamente 2499) los cuentos conocidos en la Tradición a los que habría que añadir docenas de variantes comarcales y personales en cada uno de ellos. Un buen número refiere sucesos mágicos y misteriosos en los que intervienen todo tipo de fenómenos atmosféricos y meteorológicos. Las tormentas, el granizo, la nieve y el hielo, los tornados, el mágico arco del Señor guardián de tesoros, son elementos que envuelven en un halo de misterio las andanzas de los protagonistas y, como en el caso de los romances, los vuelven cercanos a nosotros y más creíbles. El primero de los que incluimos es una variante del tipo 2030 de la catalogación de estos investigadores. Las andanzas de un gallo, llamado Quirico que de camino a la boda de su tío Periquito tropieza con un suculento moñigo en el que hincar el pico. El tema se ha asentado en la memoria colectiva, en folletines impresos de Calleja y hasta en discos de pizarra.

Nuestra versión desarrolla la misma estructura trocando el personaje principal y convirtiendo la versión en un cuento de pega que busca ridiculizar graciosamente al despistado oyente pendiente del ir y venir de la larga serie enumerativa de personajes. La grabación se la debemos a D. Luis Cortés y es uno de los primeros registros sonoros de folklore de nuestra comunidad. El segundo cuento (catalogado como AT 294) aparece en nuestra tradición al menos desde el Siglo de Oro, aunque el desarrollo nos aleja bastante más en el tiempo si pensamos que la trama desarrolla una ira de los dioses, en este caso el dios Marzo, que castiga la ingratitud de los hombres, destruyendo con un pedrisco su hacienda, constante conocida en las tradiciones mitológicas de todo el mundo. Algunas variantes de este cuento refieren cómo un pastor pudo proteger bajo su capa a un solo cordero, que dejó el rabo fuera. Marzo se lo sesgó con un rayo, por eso cuentan los pastores que este mes quedó fijado entre los trabajos pastoriles para recortar el rabo a las corderas y celebrar una comida en común, «la rabada».








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