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La Indumentaria

La desnudez • La identificación • La visión de los otros • Vestir y desvestir


Tírame las hebillas (Jota)

Cantada en 1982 por Alejandro Herrero, el «tío Soguero» de Mozoncillo (Segovia) de 80 años



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Te tienes por buena moza y te falta lo mejor,
las colores en la cara, la vergüenza y el honor.
No me tires chinitas, tírame cantos,

tírame las hebilla de tus zapatos.

No me tires chinitas, tírame nueces

tíramelas a pares, cuatro en dos veces.


Olé, mucho bien viva la gente trueno,

olé, mucho bien viva la gente tronera,

olé, mucho bien viva la gente que dice:

olé, mucho bien ¡salga el sol por donde quiera!

El calzado y las hebillas

El calzado distingue económicamente a quien lo lleva, al pobre descalzo del rico calzado de hebilla de plata. Las sociedades antiguas han avanzado y desarrollado su cultura la mitad de su vida sobre unos desnudos pies, envueltos, la otra media, en pellejas de diversos animales, plataformas de corcho, madera y duros trenzados de fibra vegetal. Muchas veces la celebración de la comunión, la entrada a mozo o la boda eran los momentos de estrenar los zapatos, que incluso se habían guardado desde el servicio militar. Los menos mortificaban los piececitos del infante con unas diminutas cholas o madreñas en su primera carrera camino de la iglesia, parar dar sus primeros pasos en tierra sagrada.

Allá arriba en un alto
vive mi suegra

por no tener zapatos
no voy a verla.

Si zapato tuviera

yo lo quemara

por no ver a mi suegra,
la condenada.


Esta pobreza del común, rica en otros muchos aspectos que no necesitan de supérfluas calzaduras artificiales para mantenerse en pie, se vuelve nexo de unión del grupo social definido en un territorio, pueblo o comarca salvaguarda frente a lo urbano, lo extranjero.

Esta noche va a salir la ronda de la alpargata,
si sale la del zapato se armará una zaragata.

No te enamores, niño, de la hebillas

que las hay con albarcas mozas que brillan.

(Para la charrá primera del Payo, Salamanca)

Zapatillas de paño bordado «de angelito», zapatos de baqueta, ternera, cordobán forrados de terciopelo brocado, repicoteados de charol o pespunteados a la aguja y trabados con lazos de color o hebillas entarabilladas a la puntera o empeine, completan, en un pulido andar, el muestrario de alamares del vestir tradicional. En mucha estima se tenían estas hebillas de plata afiligranada, peltre u otros metales que ocasionalmente se quitaban o ponían para los días grandes de fiesta a falta de otro calzar.

Al uso de mi tierra
tengo los lazos,

los hiladillos verdes
a los zapatos.

Dame de tu pie el andar, de tu zapato la hebilla,
de tu meneo la sal y de tu media la liga.

En el baile, bailando, se le cayeron

las ligas a la moza tocando el pandero.
Acuérdate madama, cuando te regalé

la cinta para el pelo, la hebilla para el pie.
Olé, olé madama, de ti me enamoré.

(del baile charro alistano)








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