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La Indumentaria

La desnudez • La identificación • La visión de los otros • Vestir y desvestir


Seguidillas del baile

Cantadas por Marcelina Aparicio de 67 años, Fidela Alonso de 66 años y Rosalía Sánchez de 55 años de Navalmoral de la Sierra (Avila), el 5 de mayo de 1993



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En el baile bailando,
la bailadora,

se la vieron las ligas
y eran de soga.
Y olé y olé,

tres hojas verdes tiene el laurel
las mueve el aire y olé y olé.

En el baile, bailando,
la molinera,

se la vieron las ligas
y eran de seda,
y olé y olá...

En el baile bailando
la sacristana,

se la vieron las ligas
y eran de lana,
y olé y olé...

Las medias

Hasta la llegada de las largas medias de Tolosa («que llegan hasta la cosa»), en punto inglés –el colmo de la modernidad– , las mujeres se revestían hasta media pierna de lana, seda o algodón según climas y economías y en diferentes modelos: de estribo, de mampié, medio pié, tobilleras y de peal. Junto a otras prendas, telas y colores funcionaban como señales de advertencia sobre las diferentes situaciones personales y disposiciones de sus portadoras. Estos códigos establecidos por los hombres, respetados en sociedad y asumidos por la colectividad mostraban, sin necesidad de mediar palabra, los estados civiles y las condiciones socio–éconómicas de manera clara. Los cantares recuerdan esta función y nos vuelven a hablar de su uso y colocación, el color y el detalle de la situación de moza o casada, o del tipo de trabajo del hombre. Las medias blancas evidenciaban un estado de libertad del que ya no gozaban la casadas, enmediadas de colorao, ni la viuda, de media oscura. Tales apreciaciones, no obstante, han variado en el tiempo y en el lugar, y si las alistanas guardaban luto con medias blancas, las casadas palentinas de la Tierra de Campos se dejaban la media negra y el moño en el día de la tornaboda mientras que las grijotanas las teñían de morado. A su vez el alcalde entrante en Turégano había de calzar medias azules frente a las blancas del saliente. El adorno labrado de gorullo o garbanzos –en justa proporción–, de calados y bordados, en mil puntos, engordaba además la imagen de rosca femenina y alimentaba y deleitaba la visión del hombre.

Las mozas de Vilariño, y no es una que son todas,

llevan tres pares de medias para hacer las piernas gordas.

La Aurelia cuando va al baile lleva dos pares de medias
para que digan los mozos ¡qué gordas llevas las piernas!

Para rondar de noche
la media negra,

que la blanca reluce
de legua y media.

Cuando paso por tu puerta llevo las medias caídas,

pa que no diga tu padre, que gasto el dinero en ligas.

Una moza en el baile la vino el gusto,
y las medias azules, ¡cómo las puso!

Unas medias azules me dio mi suegra,

cada vez que reñimos me quedo en piernas.








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