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La Indumentaria

La desnudez • La identificación • La visión de los otros • Vestir y desvestir


El vestido de la dama

Cantada por Matea Carretero, la tía Mateílla de 79 años, de Urueñas (Segovia) en 1982



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57 HEMISTIQUIOS

Si quieres que yo te cante el vestir de la mujer
2 ponte de codo en la almohada si le quieres deprender.
La mantilla que te pones es de paño de Segovia
4 la compraron tus padres para cuando fueras novia.
El pañuelo que te pones tiene basta la color
6 si te casaras conmigo yo te le diera mejor.
Los pendientes que te pones campanillas de oro son
8 cuando los repiqueteas pegan en mi corazón.
Las perlas que te pones alredor de tu garganta
10 ¡cuánto mejor te estaría en medio una cruz de plata!
La camisa que te pones, arrimadita a tus carnes,
12 yo también me arrimaría
con la licencia de tí, la tuya y la de tus padres.
14 El justillo que te pones acrúchale con primor
luego me diras tú, niña, quién te regaló el cordón.
16 Las enaguas que te pones todas llenas de encaje
te
las compraron tus padres para el día que te cases.
18 El manteo que te pones es comparado a la luna
empalmadito de abajo, delgadito de cintura.
20 El jubón que tú te pones al modo de Fuentidueña,
con los pendientes plata que pareces una reina.
22 El mandil que tú te pones de plata sobredorado,
cuánto mejor te estaría n ́el medio un clavel dorado.
24 Las medias que tú te pones son negras como una mora
las cintas con que las atas a todo el mundo enamoran.
26 El zapato que te pones en ese pulido pié
¡quién fuera zapaterillo para pulizarle bien!
28 Las herbillas que te pones son de oro y plata fino
bien puedes considerar de que se terminó el vestido.

De ronda y de baile

En ambas circunstancias los cantares afloran a viva voz vistiendo y desvistiendo al personal. Las muchachas a son de almirez o pandereta y los mozos templando las cuerdas de la guitarra se «dicen las verdades» unos a otros.

Así lo avisan los propios cantores en las primeras letras que echan al aire, sabedores de ese afán español por criticar y meterse en vidas ajenas:

Aquí me pongo a cantar, lo primerito que encargo,
que no me corten la ropa que ya lo traigo cortado.
Préndete ese pañuelo
que no haga arrugas
que ya vienen al baile,
los que mermuran.


Los enfrentamientos entre mozos por una muchacha, o dos primas por un mismo hombre, la envidia, el deseo, el secreto a voces de un amor oculto, ese desliz con un forastero... todo se canta en el baile y se dice en coplas. También la ronda nocturna de mozos es el marco idóneo para encararse con las novias y responder a las mujeres sus afrentas, si éstas los avergonzaron en el baile el día anterior. Una ronda que describe perfectamente la indumentaria de la mujer, ocasionalmente de manera muy local es El vestido de la mujer conservada en las zonas serranas madrileñas, abulenses, segovianas, sorianas y toledanas.

Otras variantes del tema primitivo, desarrollado a lo largo del siglo XVIII en pliegos de papel, enriquecen la visión del desconocido y maltratado traje popular soriano y segoviano.

Los corales que te pones / alredor de tu garganta
merecías tú llevar / el oro y la fina plata.

El jubón que tú te pones / es de paño de Segovia
que te lo compró tu madre / para cuando seas novia.
La camisa que te pones / es de lienzo bien curado,
el cuello y los puños son / de tus manos laboreados.

Las medias que tú te pones / son de una lana muy fina,

que te las hizo el pastor / que guardaba las merinas.

Los zapatos que te pones / renegros como una mora

con una hebilla encarnada / que a todo el mundo enamoras.
(La Higuera, Segovia)

El pañuelo que te prendes / con ese fleco alredor
y alfileres que te pones / traspasan mi corazón.
La camisa de esa dama, / yo no sé de qué será

si será de mosulina / o será de buen percal.
(Peñalba, Soria)

El cambio en el vestir fue adecuándose en la tonada, cuyas últimas versiones fueron recogiendo el uso de las más modernas prendas.

Esa falda que pones / agarrada a tu cintura

toda bordada de flores, / del jardín de tu hermosura.
Ese jersey que te pones / para adorno de tu cuerpo,
por eso te ha dado Dios / memoria y entendimiento.
Esa medias que te pones / yo no sé de que serán

si serán de fina seda / o serán las de cristal.
(Valle de Tabladillo, Segovia)








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