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La Indumentaria

La desnudez • La identificación • La visión de los otros • Vestir y desvestir


Casamiento y muerte enfrentados

Versión cantada por Serafina del Buey Manzanas de 60 años, Julia Pérez Fernández de 60 años, Teresa Ramos Ramos de 60 años y María Fernández de unos 60 años. San Vitero (Zamora), 3 de enero de 1985



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36 HEMISTIQUIOS

Sólo de cuatro colores / tengo de pintar un ramo, ay, ay, ay,
2 colorado, azul y verde / y arriba sobredorado.
El sobredorado es, / espejo de corazón
4 el día que no te veo, / para mi no nace el sol.
El colorado es amores, / 
es verdad que los tuvimos
6 y ahora me dejas aquí, / como árbol que está caído
Cómo árbol que está caído / todos le dan por el pié,
8 no hay quien levante un caído / ni que la mano le de.
Lo azul se convierte en celos / y bien convertido esto así
10 que a los tristes de mis padres, / los echaste a morir
Y lo verde es esperanza / nada tengo que esperar
12 yo soy el que te he querido / y otro el que te ha de llevar.
Cuando a ti te estén haciendo / el manteo colorado
14 por mi estarán encordando / arriba en el campanario.
Cuando a ti te estén haciendo / buen justillo y buen jugón,
16 a mi me estarán poniendo / la divina extremaunción.
Cuando a ti te estén haciendo / el manteo para la boda,
18 a mi me estarán haciendo / la sepultura y la hoya.

El romance

En el romancero viejo brotan con frecuencia los esquejes de la variada y rancia enredadera del vestir antañón y aparecen enumeradas y descritas prendas ya desaparecidas de la memoria que hubieron ser muy populares y apreciadas en los ajuares medievales. Las tocas, los briales, basquiñas y chupas, calzas, coletos y zapatos de hebilla campean junto a albarcas, blusas y otras prendas del romancero más moderno:

Abrióse de arriba abajo / el hábito de sayal

-¡mira el brial de seda verde / que me diste al desposar!

(de La boda estorbada)

-¡Basquiñas, basquiñas, / basquiñas las mias!
que vos dejé nuevas / y ya estáis rompidas.

(de La hermana cautiva)

Mes de mayo, mes de mayo, / tiempo de la gran calor
cuando el pan andaba en cierna / y el vino en la verde flor,
los mozos andan en gala / las mocitas en jibón...

(El prisionero. San Martín de Agostedo, León)

El uso determinado de algunas prendas en momentos concretos del desarrollo de la acción actúa como clarificador de la escena y añade un efecto dramático: un hábito para la última confesión, una capa para la marcha y despedida, un manto oscuro para el dolor, etc. En el romance de Madre, Francisco no viene la novia ante la tardanza inesperada de su hombre, sale en su busca y presintiendo un fatídico desenlace se viste con ropa de luto.

En tierras de Salamanca / anda una niña esposada

que la viene a ver su novio / tres veces a la semana.

Esta semana no vino / ni tampoco la pasada...

-Madre, Francisco no viene, / Madre Francisco ya tarda...
...-Madre, traígame el mandil, / el de la cinta morada,
madre, traígame el manteo, / el azul, que no es de gala-.

(Segovia)

...Madre, sáqueme el mandil, / el de luto y no de gala,

y sáqueme el ventioseno / que está en el hondón del arca...

(El Maillo, Salamanca)

Este ventioseno o «ventidoseno» es un gran manto de paño confeccionado en el telar urdido con veintidós docenas de hilos (de ahí el nombre) usado por las viudas, que cubría a la mujer hastas las caderas y tenía diferentes nombres dependiendo de la comarca: el mantillín en Omaña o la mantilla de cintón en la montaña oriental de León y Palencia, mientras que en la sierra de Francia se entendía por tal al traje completo de este estado.

Todas las vecinas iban al entierro
y la tía María con el ventioseno.

(El burro de Villarino, Salamanca)

Este lúgubre estado aparece también en Casamiento y muerte enfrentados donde paralelísticamente se va comparando el desarrollo de la boda con el del entierro del enamorado abandonado, utilizando nuevamente las ropas de una y otra situación con ese efecto dramático:

Me han dicho que tú te casas / y así lo publica el pueblo
dos cosas habrá aquel día, / tu casamiento y mi entierro.
Primera amonestación / que en la iglesia te leyeren

será el primer paralís, / señora, que a mi me diere....
Como novia te pondrás / el vestido colorado
y a mi me estarán poniendo / el hábito franciscano.
Como novia te pondrás / el velo sobredorado

y a mi me estarán atando / con hiladillo las manos...


El romance sitúa a los personajes cercanos a nuestra realidad. Si en ellos además podemos reconocer sucesos, nombres o detalles de su apariencia todavía nos identificaremos en mayor medida con la trama, que a veces representa nuestro propio drama vital, mecanismo que hace que se fije en nuestra memoria éste o aquel romance concreto. Las remodelaciones locales o particulares que dan lugar a las versiones buscan esa finalidad

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