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La Cosecha

La siega • La trilla • La maja • El acarreo


Romance de La Infantina, para la maja del pan

Cantada por Andrea Morán de 74 años, de Vigo de Sanabria (Zamora), en 1981



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56 Hemistiquios

    A cazar iba don Pedro, / a cazar donde solía

2 los perros lleva cansados, / y el bastón perdido había.

    Escurecióle una noche / en una escura montiña,

4 donde cae la nieve a copos, / el agua serena y fría.
    
Arrimárase hacia un roble, / por ver si el alba venía,

6 a eso de la media noche, / alzó los ojos arriba


    y en la ramita más alta / vió estar a una blanca niña,

8 peinándose está el cabello / que todo el roble cogía.

    -¡Bájate de ahí, la blanca, / ¡bájate de ahí, la niña!,

10 bájase de ahí, la blanca!, / antes que yo suba arriba-.

    Bajara, de caña en caña, / parece una palomina;

12 los dientes de la su boca / parecen la sal molida,
    
los ojitos de su cara resplandecen en la montiña.

14 -Tú, si quieres ir en ancas, / tú, si quieres ir en silla-.
    
-N ́ancas, n ́ancas, caballero, / que es la honra tuya y mía-.

16 Andovieron siete leguas, / sin darse habla, ni risa,

    al entrar para las ocho / la niña se le sonría.


18 -¿De qué te ríes la blanca?, / ¿de qué te ríes la niña?,

    -Me río del caballero, / y de toda su cubardía.

20 -Vuelta, mi caballo, vuelta, / vuelta, vuelta para arriba
    
que se me quedó la espada / culgadita de una encina.

22 -No lo hagas, el caballero, / no lo hagas con picardía
    
que si la espada es de plata / de oro se te devolvía.


24 -¿Quién es ese? / ¿el rey, tu padre, que tanto oro tenía?
    
-Soy hija del rey mulato / y mi madre la mulatina.

26 -Por las señas que tú das, / tú eres hermanita mía.

    Ábrame, madre, las puertas, / ventanas y solecías

28 que aquí le traigo el tesoro, / que lloraba noche y día.

    Se acabó.

La maja del pan

Como en el caso de la siega, esta faena utiliza preferentemente en la horas centrales de mayor desarrollo del trabajo el soporte musical de esta «gracia» que sirve de melodía a diferentes romances como el que apuntamos aquí de La Infantina y el caballero burlado u otros como La Pastora y la Virgen, La Virgen y el ciego, La rueda de la fortuna, Sufrir callando o El conde preso. La belleza de las tonadas de siega y maja llenas de melismas, arcaismos textual y modales, añade una nota melancólica y nostálgica en el trabajo, aumentándolo más si cabe en vez de servir de alivio.

El romance insiste en muchos de los cantos agrícolas, que como género tradicional de máxima expresión de la literatura nacional, parece culminar el más ansiado proceso de labor en el campo, la recolección de los frutos. Se cantan romances en la siega, en la trilla y en la maja, y hasta barriendo el grano aparvando en la era aparecen versiones dispares romancísticas

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