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La Cosecha

La siega • La trilla • La maja • El acarreo


La bastarda y el segador

María Martín Amado “la de las patatas” de 69 años, la tía Máxima Ramos “Meca” de unos 75 años y otra mujer. Peñaparda (Salamanca), 10 de septiembre de 1987



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4 Hemistiquios

    
Esa senara, señora, / no está para mi sembrada
2 que es pa duques y marqueses / que la tienen deseada.

La princesa, insiste hasta lograr su deseo:

-Siégala, buen segador, / que te será bien pagada-.

Ya comieron, ya bebieron / ya se fueron pa la cama

a eso de la media noche / preguntaba la bastarda:
-Diga usted, buen segador: / ¿cuántas llaves van echadas?
-Pues con esta ya van siete / para nueve dos me faltan.
-Vuelva atrás, mi segador, / que esa cuenta ya va errada.
-Atrás no he de volverme / aunque reviente mi espada...

Siendo a veces, las letras más explícitas:

Le ha agarrado de la mano / se le ha llevado a la cama

le ha echado catorce polvos / y a dieciséis no llegaba.

-Y, ánimo, buen segador, / que hasta treinta no es parada.

-No he visto yo una señora, / ay, que sea de tanto aguante

-No he visto yo un segador / que a la primer mano canse-.

Las campanas de aquel pueblo / repican que se deshacen

¿Quién se ha muerto, quién se ha muerto? / -¡Aquí no se ha muerto nadie!
Segador de doña Juana / de mi compaña ayer tarde;

no ha muerto de calentura, / ni de dolor de costado

que ha muerto de purgaciones / que doña Juana le ha dado-.

En el desenlace el segador muere tras el árduo trabajo, de «calentura», y en ocasiones por un galicazo o sigilazo, denominación popular del «mal francés» o sífilis.

No ha muerto de pulmonía / ni de calentura mala,
que murió de un galicazo / que le pegó la Bastarda-.

(Robleda, Salamanca)

La siega de la hierba

Si el romance de La loba parda es muy conocido entre los pastores, el más popular entre los segadores, por su propio desarrollo y connotaciones, es el de La Princesa Bastarda. Relata los amoríos de la hija del emperador de Roma —aunque según las versiones es un emperador navarro, el padre Santo de Roma, el rey moro de Granada, el marqués de la Coruña o un moderno presidente de Europa—, con un apuesto segador en el que busca consolar sus soledades palaciegas. La metáfora de la siega de una senara, del campo de mies utilizada como símil sexual, a la que alude el romance, lo hizo muy popular entre la población rural aunque aparece censurada en muchas encuestas romancísticas y también cuando se utiliza el romance dentro del repertorio infantil reciente

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